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20 de octubre de 2010

Belle and Sebastian - Belle and Sebastian Write About Love

por Bárbara Coca


Tuve el disco entre mis temblorosas manos (llenas de emoción) unos cuantos días antes de que saliera a la venta. Pero a pesar de ello, no escuché Belle and Sebastian Write About Love sino hasta casi una semana después de que llegó a mi buzón. A pesar de la larga espera, a pesar de la expectación. ¿Saben por qué? Porque tenía miedo. Después de todo, a) el septeto de Glasgow me tiene acostumbrada a discos casi perfectos, y b) seamos honestos: tras más de 10 años de carrera, lo más común es que a cualquier banda se le empiece a agotar la reserva de creatividad y frescura. En pocas palabras: tenía miedo de que este fuera el disco que marcara "el inicio del final" de una de las bandas que llevo más cerca de mi corazón.

Cuando el aguijón de la curiosidad se hizo mayor que cualquier temor, escuché el álbum entero un par de veces, tras lo cual respiré con alivio. Si bien Write About Love carece de la contundecia y del gancho inmediato de The Life Pursuit, ello no significa que la última entrega de la banda escocesa sea inferior o se quede atrás en una discografía prácticamente impecable (olvidemos por un momento que Storytelling existió alguna vez).

Se trata de un álbum muy completo y cohesivo; en él no hay grandes sorpresas, pero esto, lejos de ser algo negativo, simplemente no hace más que enfatizar la consistencia y la calidad del trabajo de Stuart y compañía. Write About Love no viene a innovar, sino a corroborar y afianzar el estilo de Belle and Sebastian: en estos tiempos, nada ni nadie suena como ellos. Y eso, en un ambiente musical en el que todo se parece a..., toma influencias de... y se basa en..., no sólo es una cualidad: es un tesoro.

Write About Love está lleno de joyas: la ingeniosa letra y la melodía infecciosa de "Come On Sister". El pop perfecto del tema que le da nombre al álbum, cuyo único defecto es que no haya visto la luz unos cuantos meses antes: hubiera sido la canción del verano 2010. Alegre, optimista, luminosa y contagiosa, incita a mover mucho más que el pie. También están la muy sencilla y bonita "Read the Blessed Pages", la agridulce "Calculating Bimbo" (¿dedicada quizá a Isobel Campbell? Su historia de amor con Stuart Murdoch a mí me tiene cautivada y perpleja), o las excelentes contribuciones de Sarah Martin ("I Didn't See It Coming" y "I Can See Your Future") y Stevie Jackson ("I'm Not Living in the Real World"), las cuales alcanzan un nivel muy superior al de canciones de relleno o de pistas de apoyo para la obra de Murdoch: brillan con verdadera luz propia y revelan un potencial alentador y saludable para el trabajo creativo futuro de la banda.

Y si a pesar de ello alguien sigue dudando del nivel de composición del grupo, ahi está "I Want The World to Stop". Un tema simplemente enorme y elegante; un verdadero derroche de sofisticación retro y sensualidad que sin duda marca un punto altísimo en la carrera de Belle and Sebastian y que tiene, desde ya, un lugar entre las mejores canciones del grupo.

Y así, cuando menos me doy cuenta, el disco se ha terminado. Igual que mi temor y mi ansiedad iniciales, pues transcurridos los 43 minutos y 20 segundos de duración del álbum, lo único de lo que tengo ganas es de escucharlo otra vez: de bailar con la música de Belle and Sebastian y de rendirme, una vez más, a sus pies.

Make me dance, I want to surrender...

21 de julio de 2010

UNKLE – Where Did the Night Fall

16 años de carrera, 12 años desde que estrenaron el soberbio Psyence Fiction y UNKLE todavía está disfrutando del hype que generó su disco debut... y a la vez, sigue sin poder salir de la sombra del mismo.

UNKLE- Where Did the Night Fall

Es lamentable porque el último disco de James Lavelle (la mente detrás del proyecto) y compañía es realmente bueno, si alguien se hubiera robado el “master” y lo hubiera publicado con otro nombre, es probable que la crítica lo hubiera tratado mejor, pero... es un disco de UNKLE y muchos seguimos esperando un Psyence Fiction 2.

Por ello, la mejor forma de acercarse a Where Did the Night Fall es escucharlo por primera vez mientras uno está absorto en otra cosa, como leer un libro o conducir mientras se regresa a casa, así no hay tiempo de pensar y comparar este trabajo... dejando de un lado las expectativas y en cierta forma los prejuicios, es fácil hundirse en la selva de sonidos, ritmos y voces que UNKLE logró formar para este disco.

El disco en general es bueno, pero hay canciones que brillan por sí mismas como “On a wire” con Elle J y “Follow me down” con Sleepy Sun, ambas canciones tienen un ritmo desenfrenado y ansioso, lleno de energía.

Mención aparte merecen las dos canciones en las que participa Gavin Clark: “Falling Stars” exuda melancolía, desesperación y arrepentimiento, mientras que su segunda canción del disco: “The healing” es el canto de alguien que se niega a rendirse. Ambas canciones son excelentes.

La canción que cierra el disco, la fabulosa “Another night out” con Mark Lonegan es, para el gusto de quien escribe esta reseña, el momento más brillante del disco, es una canción lenta, llena de pasión y de sentimientos encontrados, todo un himno para esos regresos a casa solitarios, en las que los recuerdos de otras noches regresan desfilando entre las sombras y las luces nocturnas.

Solo resta preguntarnos, ¿no es tiempo de que James Lavelle de por terminado este proyecto? Tal vez ha llegado el momento de escribir la última página y dejar que UNKLE y todas las expectativas se queden en su propia historia, si este disco resulta ser la despedida, es una despedida digna.

Tal vez así en un futuro podamos apreciar los discos de este proyecto por su verdadero valor y no por lo que nosotros esperábamos que fueran.

por César

Video: UNKLE - Follow Me Down









15 de julio de 2010

Reseña: M.I.A. - /\/\ /\ Y /\

Ay niños, ¡qué trabajo me ha costado escribir esta reseña! Ando con la pila baja, así que para facilitar mi trabajo y acelerar el proceso de inspiración, decidí adoptar un enfoque práctico (y también poco ortodoxo) en la redacción de esta crítica mágico-musical, consistente en dividir al tercer disco de M.I.A. en dos partes: sus pros y sus contras. Qué funciona y qué no. Y resulta ser que las ideas surgieron con mayor facilidad, así que no se sorprenda si vuelvo a utilizar este método en el futuro. Así que, sin más preámbulos, empezaré con la parte más difícil.

Los contras

Comparado con álbumes tan explosivos como Arular y Kala, /\/\ /\ Y /\ es la versión extra light de M.I.A. El giro es, hasta cierto punto comprensible; después de todo, esta mujer no tiene mucho tiempo de haberse convertido en madre y de comprometerse con Benjamin Zachary Bronfman. Ya saben, el tipo de cambios personales que pueden hacer que uno se vuelva un poco menos impetuoso y más sosegado. Pero el problema principal de /\/\ /\ Y /\ es que dicho sosiego, a ratos, está a nada de convertirse en tedio. Y lo dice alguien que ha disfrutado sus dos primeros trabajos sin reservas.

La temática de /\/\ /\ Y /\ es la de la conspiración tecnológica, el control y censura de la información por parte de gigantes de la red de redes como Google o Facebook (inventos que M.I.A., a mi gusto pecando de paranoica, considera creaciones peligrosísimas de la CIA) y el tumulto social y político de estos tiempos. Hasta ahí, la temática del álbum no tiene nada de malo y no podría ser más "M.I.A.", sin embargo, es la parte de la experimentación musical la que parece ser la raíz de la opacidad del disco. /\/\ /\ Y /\ cuenta con un sonido más industrial que sus dos antecesores, lo cual podría ser el motivo detrás de la consistente falta de colorido y exuberancia de antaño. Así, el mensaje transgresor pierde potencia (y mucha) al ser insertado en melodías redundantes y anodinas que lejos de estimular adormecen. Y lo último que uno esperaría de la música de M.I.A. es que haga las veces de sedante. Hay atisbos de genialidad, pero se quedan sólo en eso: asomos de lo que pudo ser. "Teqkilla", por ejemplo, sería un tema sobresaliente (cuenta con sampleos interesantes y un sonido exótico y fresco), pero es demasiado largo como para prestarle atención durante sus ¡seis minutos y veinte segundos! de duración. Tienen el mismo efecto "It Takes A Muscle" o "It Iz What It Iz", temas que en conjunto ofrecen otros seis minutos de música repetitiva, plana y por ende, poco memorable. Por desgracia, esa pareciera ser la estructura del disco: mucho relleno que te deja indiferente y apenas un puñado de canciones que captan tu atención.

Entonces me pregunto: ¿es esta la misma M.I.A. que hace apenas un par de años nos regaló originales y frescas joyitas pop como "Jimmy"? ¿En verdad es la misma que se abrió paso en el mainstream a base de los balazos y las protestas en la perfecta "Paper Planes"? No, estimado lector, temo decirle que no es la misma. Nos la cambiaron por una M.I.A difusa, con poca garra y menos guarra. ¿Será acaso que el cambio de residencia (ahora vive Los Ángeles, la ciudad del glamour light por antonomasia) y de estado civil afectaron su capacidad creativa? Si habemos de guiarnos por el material incluido en /\/\ /\ Y /\, todo parece indicar que sí.

Los pros

En su defensa, podríamos decir que la falta de sobresaltos en /\/\ /\ Y /\ se debe a que es un trabajo más introspectivo. Y el cambio de dirección es algo que siempre, siempre, siempre se apreciará en estos tiempos de fórmulas repetidas y éxitos prefabricados. Con todo y que el resultado final no acabe de convencernos.

El tema abridor de /\/\ /\ Y /\, "Steppin' Up", es uno de los más memorables del álbum, gracias a sus tintes industriales (aquí están muy bien logrados) y a los sampleos de sierras eléctricas y metales, los cuales dotan al tema de una agresividad sonora ausente en el resto del material. El primer sencillo oficial, "XXXO", es otro tema acertado, en el que M.I.A. abraza su lado popero con una vehemencia que no le habíamos visto antes. Lo anterior podría hacer que este pro se convierta en contra: al escucharla, no dejo de pensar que "XXXO" bien podría ser una canción de Britney, de Rihanna o de alguna diva del pop de hoy. Y por ello es inevitable preguntarse qué es "XXXO" o cuál era la tirada de M.I.A. al incluir un tema tan desesperadamente pop: ¿eclecticismo por razones puras y estéticas o más bien malignas y comerciales? Usted dirá.

"Lovealot", otro acierto del álbum, cuenta con una buena dosis de política y religión, abordando temas tan espinosos como el terrorismo, el extremismo religioso y cultural y la reivindicación de los derechos de los creyentes musulmanes (todo lo cual gira alrededor del atentado en el metro de Moscú del pasado mes de abril y de la adolescente musulmana que lo ejecutó). Y, como la provocadora que es, M.I.A. deja ver de qué podría estar. ¿O soy la única que piensa que su pronunciación de la frase "I really love a lot”, la cual sospechosamente suena a "I really love Allah", no es mera una coincidencia?

El polémico "Born Free" es otro de los temas sobresalientes. Debo mencionar que la primera vez que la escuché quedé satisfecha con la propuesta visual (el video será violento y controvertido y todo lo que usted quiera, but it's got a point), pero no con la parte sonora, la cual me dejó frunciendo el ceño. Ahora, habiendo escuchado el álbum entero y a pesar de mi rechazo inicial, considero que "Born Free" es de lo mejorcito del disco. M.I.A. lo sabe y por eso su lugar en el track listing no podría ser más atinado, pues viene a aplicarle al álbum una sesión de poco más de cuatro minutos de RCP, muy necesaria para devolverlo a la vida después de tres temas que son mucho ruido (literalmente) y pocas nueces. En comparación, "Born Free", a base de percusiones arrebatadoras, guitarrazos desaforados y vocales emitidas mediante un altavoz, es ruido hardcorero del bueno.

El último pro le corresponde a "Tell Me Why", un tema en el que la voz de M.I.A. es la protagonista, y que sin ser la voz que el mundo estaba esperando, ofrece un momento intimista y emotivo que le da un giro completamente diferente al álbum. A pesar de ser un tema lento más en un disco plagado de este tipo de canciones, "Tell Me Why" sobresale por su sorprendente y más que bienvenida calidez. Uno desearía que el disco incluyera más temas similares a este, pues los elementos experimentales e introspectivos de M.I.A. aquí funcionan a la perfección y se amalgaman de manera sólida y convincente.

De los bonus tracks sólo puedo decir que son puro relleno y que, salvo el divertido sampleo tomado de la serie británica Fonejacker en la lúdica "Internet Connection", en realidad no hay nada verdaderamente rescatable o imprescindible. Quizá un par de remixes o versiones diferentes hubieran sido inclusiones mucho más interesantes y hasta fructíferas, pues hubiera sido bueno averiguar la dirección que los temas menos logrados del álbum habrían podido tomar en manos de otros.

Conclusión

En breve, /\/\ /\ Y /\ es un álbum que nunca acaba de arrancar; está salpicado de despuntes interesantes por aquí y por allá (ver sección "Los pros"), pero considerado como un todo, le falta cohesión y punch y carece del elemento sorpresa tan característico de las obras anteriores de M.I.A. Experimentar con el estilo propio siempre es bueno, pero se debe estar preparado para no obtener los resultados esperados de manera inmediata. Creo que este es el caso de /\/\ /\ Y /\, por lo que no queda más que aceptar que las intenciones de introspección y experimentación de M.I.A. se quedaron sólo en eso: bocetos, trazos inacabados e inconexos. Esperemos que en un par de años M.I.A. vuelva a dar en el clavo con un disco que nos ofrezca más de lo que sabe hacer tan bien: innovar y transgredir mediante sus collages de conciencia política, cultura pop, globalización y sincretismo musical.



/\/\ /\ Y /\

12 de julio de 2010

Reseña: Spoon - Transference

Hay algo nuevo tejido entre las letras y la música de el último y espectacular esfuerzo de Spoon; ese algo no tiene nada que ver con el habitual tono de los discos de Britt Daniel y compañía, su obsesiva búsqueda por perfeccionar un sonido que hace mucho logró una personalidad propia e inconfundible... no, es algo un poco más profundo.

Transference


Pero primero, el disco: es excelente, es un disco de Spoon y si hay una banda que haya acostumbrado a su público a la calidad, esa banda es Spoon. En este material se las ingenian para jugar con su sonido y reconstruirlo, usando los mismos elementos y crear en el proceso algo nuevo.

Transference no cuenta con sencillos como “The Underdog” o “You Got Yr. Cherry Bomb”, el tono general del disco difiere de la energía mostrada en discos anteriores (especialmente en Gimme Fiction y en Ga Ga Ga Ga Ga), pero se podría decir que esa energía no ha desaparecido, más bien, podemos pensar en que fue redirigida. Las canciones del disco suenan más experimentales y más profundas, Spoon juega con estructuras que dotan a sus canciones de una nueva profundidad; no hay mejor ejemplo de ello que el nuevo sencillo “Written in reverse”.

¿El sonido de este grupo está llegando a sus límites? Aquí empieza lo complejo... en este disco Spoon se reinventa usando las mismas herramientas que siempre ha usado, demostrando que su impecable dominio de sus instrumentos y las cualidades de Daniel como escritor, les da para romper todo, rearmarlo y salir con una joya como Transference... el disco es un ejemplo vivo de que la creatividad humana no tiene una dirección predeterminada, no solo se crece hacía arriba o exponencialmente...

Se puede crecer hacia atrás, se puede crecer hacia dentro, o como nos muestra Spoon en este disco, se puede crecer a los lados. Y ese crecimiento nos ha dejado uno de los mejores discos del 2010, regocijémonos.



por César

28 de enero de 2010

Charlotte Gainsbourg - IRM



La mujer de la foto de arriba, aunque usted no lo crea, se siente poco atractiva, está llena de complejos y temores y va al psicoanalista con regularidad para enfrentar sus demonios. Y no es para menos: no debe ser fácil ser Charlotte Gainsbourg. Hija de padres legendarios (Jane Birkin y Serge Gainsbourg, este último héroe, casi santo en tierras galas) que dejaron, tanto juntos como por separado, una marca indeleble en la cultura pop, debe resultar complicadísimo abrirse paso en el mundo del entretenimiento por mérito propio y ganarse el respeto de la crítica y del público sin explotar el apellido.

A pesar de todo, no le ha ido tan mal: su carrera cinematográfica (que incluye más de una veintena de películas) le ha rendido buenos frutos en la forma de premios y reconocimientos. En cuestiones musicales, su discografía es menos extensa (IRM es apenas su tercer álbum), pero el camino que lleva recorrido no ha tenido demasiados obstáculos. En su segundo álbum, 5:55 (y el primero de Gainsbourg ya adulta), contó con la ayuda de veteranos como Air, Jarvis Cocker y Neil Hannon (ahí nomás), con resultados de buenos a moderados. Por algo se empieza.

IRM, su tercer proyecto musical, es mucho más que una continuación de 5:55, mucho más que un paso hacia adelante: es un salto gigantesco, cosa que debe achacársele a Beck Hansen, que cienciólogo y todo, es el genio detrás de la variadísima oferta musical de IRM. Beck es el autor de todos los temas (con excepción de "Le Chat Du Café Des Artistes"), escritos con base en ideas y experiencias sugeridas por la propia Gainsbourg, además de contribuir como músico, arreglista y en los coros. Y a pesar de esta omnipresencia, Beck cede con maestría los reflectores a la voz y a la capacidad interpretativa de Gainsbourg, quien, como buena actriz, sabe crear y recrear emociones, personajes y situaciones, lo mismo frente a la cámara como frente a un micrófono.

Líricamente, IRM es un álbum lleno de símbolos, metáforas y reflexiones. El antecedente directo de esta grabación fue un accidente de esquí sufrido por Charlotte, quien tuvo que recuperarse de un derrame cerebral casi mortal. ¿Qué sigue? La respuesta es obvia: un álbum que habla sobre la experiencia de ese roce con la muerte. Pero lejos de que IRM sea un álbum de tintes sombríos, es todo lo contrario: está lleno de optimismo, vitalidad, experimentación y hasta humor negro.

Hay euforia en temas como la abridora "Master's Hands" o en "IRM" (las siglas de "Imagen por Resonancia Magnética" en français), canción de temática anatómico-quirúrgica en el que el protagonista es el equipo médico mismo. Este inspiró el ritmo y la estructura del tema tras varios meses de chequeos médicos a los que Gainsbourg tuvo que someterse tras su accidente. Es un tema impetuoso, primigenio, violento casi, así como lo más experimental en la carrera musical del pimpollo de Serge y Jane.

"Voyage" es otro tema lleno de ritmos exóticos y exquisitos: percusiones africanas, cuerdas del Medio Oriente, cantado por completo en francés. Todas estas características lo convierten en un auténtico viaje sonoro: pinta tantos paisajes como emociones y, al final, uno cree de verdad que ha cruzado el mundo entero en cuatro minutos y un segundo. Sin duda una de las mejores canciones del disco.

Gainsbourg muestra su lado más amigable con "Heaven Can Wait" (por algo es el primer sencillo del álbum), entra en los terrenos del folk con "Me and Jane Doe" (muy del estilo de Fleet Foxes), visita el blues en "Dandelion" y "Looking Glass Blues" (bonus track de la edición digital), abraza la electrónica lo-fi en la extravagante "Greenwich Mean Time", coquetea con éxito con el punk-rock en la sensual "Trick Pony", se codea con un rock progresivo muy "sigurrósesco" en "Vanities", provoca con la engañosamente simple "La Collectionneuse" (que parte de un loop de piano etéreo y onírico y crece hasta alcanzar proporciones épicas), desnuda su voz y su alma en "Time of the Assassins" (que encierra en menos de tres minutos la melodía pop perfecta), y hasta homenajea a la chanson française en "Le Chat Du Café Des Artistes", un tema del canadiense Jean-Pierre Ferland y que data de los años setenta. Tanto Beck como Charlotte se prendaron de la canción, quizá por la forma en que aborda el miedo a la muerte, al olvido, a ser "devorado" por otros: no es otra cosa que un apunte crudo, ácido, casi masoquista, sobre las consecuencias inevitables de la fama, el vértigo de la vida en el ojo público, los gajes propios del showbiz. Aquí una traducción libre de algunos fragmentos del tema en cuestión:

Y si el pan llegara a faltar
ahí estaré; no dudes ni un momento
en romperme las piernas y el cuello
y después cómeme, tal y como el gato lo hizo alguna vez
No será la primera vez
que un artista sea devorado

Y después me dejaron en el olvido ahí, ahí, ahí, ahí
Tal y como se olvidaron del gato
Tal y como se olvidaron de mis ideas y de mis canciones
No será la primera vez
que un artista quede en el olvido





Con tantos estilos y tantos ritmos, este material, en manos de otros, adolecería de falta de cohesión y acabaría resultando demasiado disperso, superficial. Sin embargo, la mancuerna Hansen-Gainsbourg ha logrado alcanzar un balance adecuado, ofreciendo al escucha un proyecto integral, que como un todo resulta una especie de cuaderno de ejercicios sonoros versátiles e intrépidos: Beck es el hilo conector, la columna vertebral; Charlotte es la intérprete que lo mismo conmueve, narra, seduce, lamenta, recuerda y se ríe con la voz. Y uno no puede sino rendirse ante ambos y escuchar, atento y curioso, de principio a fin.

29 de mayo de 2008

¡Mucho, Babasónicos!

Por Emmanuel

babasonicos


¿Quiénes son los Babasónicos, verdaderamente? ¿Son la banda de funk de Trance Zomba, la de lounge de Dopádromo, la de metal de Babasónica, la de boleros de Infame o la de pop de Anoche?

¿Quiénes son estos lanusenses, que en el momento más triste de su historia pueden producir su disco más feliz?

Tras el deceso de Gabo, bajista y miembro fundador, los Babasónicos regresan con Mucho, disco que lejos de sonar melancólico refulge por su festividad anacrónica. Siguiendo el camino del pop trazado desde Jessico, esta nueva producción encuentra un balance perfecto entre las melodías pegajosas y las letras siempre ácidas de Adrián Dárgelos (que aquí lastiman de tan hermosas).

Donde otros discos languidecían entre regodeos sicodélicos, Mucho ataca directo a la yugular en cortos 31 minutos. Esta duración es peligrosa, ya que invita al escucha a devorarlo una y otra vez en cadena, como una pastilla feliz directa al torrente sanguíneo. Sobretodo tomando en cuenta el estupendo trabajo de estudio que la misma banda ha producido. Cada rincón de esta casa luminosa llamada Mucho oculta un sonido nuevo y sorprendente.

Es difícil creer que ésta sea la misma banda que hace diez años nos hacía rechinar los dientes con ruido puro. La dulzura que reside en estas canciones —Como Eran las Cosas es probablemente la balada más sincera de Dárgelos— sólo podía ser llevada a buen puerto por una agrupación que ha estado en el infierno y de regreso.

16 años después de su primer trabajo, los Babasónicos se coronan como los reyes del rock en español. Para el que los ha escuchado todo este tiempo, Mucho es un festejo por tantos años de amor compartido y un homenaje agradecido a Gabo, a quien todos extrañaremos.

Descarguen este bello guijarro de río:

Mucho
Babasónicos - Mucho (2008)

19 de noviembre de 2007

Reseña: Baby Shambles

Shotter's Nation

Shotter's NationDe las reminiscencias sobrantes de la que una vez fuera la mejor y más influyente banda del Reino Unido, The Libertines, surgieron los Babyshambles, liderados por el controvertido Pete Doherty, conocido, entre otras cosas, por su ya extinto noviazgo con la supermodelo Kate Moss.

Habiendo dejado atrás su primer disco, Down in Albion, donde prevalece un sonido melancólico, a veces oscuro debido a las anécdotas de vida del líder, en esta segunda entrega se distingue una total renovación, producto tal vez de la notable mejoría de Pete con su problema de drogas.

Producido de la mano de Stephen Street que ha trabajado con íconos musicales como The Smiths o Blur y después de una exitosa presentación en el f22estival de mayor audiencia en el mundo, Glastonbury, perpetrado en su país de origen, el nuevo disco resulta una gran promesa con influencias del singular sonido británico pasando por el blues y unos tintes de folk. El primer sencillo que se desprende, Delivery, carga con una tonada de bastante similitud a A’Rebours del disco anterior pero sin tener una relación nada estrecha.

En esta nueva corriente de canciones bailadoras en donde destacan los Arctic Monkeys, es característico de los Shambles las melodías que incitan a mover el cuerpo de manera involuntaria y You Talk y Side of the Road brindan la oportunidad perfecta para hacerlo.

El último track, The Lost Art of Murder, remembra a la primer película grabada a color por el maestro del suspenso, Albert Hitchcock, es decir, La Soga. En ella se hace presente la brillante ejecución del músico escocés Bert Jansch donde en una suave melodía se crea el perfecto cierre de un gran disco. --Jorge

12 de noviembre de 2007

Taste the Colours

Por Julio

Cuando en la escena mexicana sólo vemos en blanco y negro, The Seamus nos dan a probar algo diferente: colores.

Taste the Colours CoverLos canciones de Taste the Colours son invitaciones a sonreír, a bailar y a ver la vida y el mundo de una manera positiva. El álbum consta de 10 canciones llenas de melodías y armonías que no hacen más que agradar al escucharlas por primera vez.

The Seamus - No One's Land

Las influencias musicales de The Seamus son bastante claras, un poco de Radiohead por aquí, Pink Floyd allá, The Flaming Lips por acá, todo esto sin sonar a una copia mal hecha, logran combinarlas y hacer un estilo que si no es único, es bastante digno.

The Seamus - Baby Dance

Lo que The Seamus nos esta ofreciendo es un trabajo de calidad, escúchenlo, disfrútenlo, pruébenlo, saboréenlo, Taste the Colours!!

Actualmente pueden escuchar todas las canciones desde su myspace, o también pueden hacerse de este material en la siguiente dirección:

"Discoteca" que está en Citlaltepetl 23-C, Col.Condesa. DF, México.

Los demás... pueden pedirlo en linea en NoiseShop

5 de noviembre de 2007

Reseñas: Idlewild, Reverend and The Makers

Idlewild
Scottish Fiction - Best of 1997-2007

Formados a mediados de los 90 en la fría ciudad de Edimburgo, Escocia, Idlewild lanzan en este 2007 un recopilatorio con lo mejor su discografía. Y es que éste no es un típico best-of en los que generalmente sólo se incluyen los singles o alguna canción nueva-pero-mediocre, ya que este incluye tanto los singles más representativos del grupo como varias “album tracks” igualmente importantes, y al mismo tiempo no incluye singles que simplemente no eran tan buenos. La historia de este quinteto escocés ha tenido tantos altibajos como cambios de miembros y de estilo, eso sí, siempre liderados por Roddy Womble y con Rod Jones en la guitarra y Colin Newton en la batería. Su primera etapa, la mas caótica, ruidosa y dura, incluye el EP Captain y el primer LP, Hope Is Important, del cual un par de canciones se incluyen en este disco. Para su segundo disco, 100 Broken Windows, cambian a un estilo agresivo, pero mucho más organizado y melódico. Canciones como Roseability y Little Discourage les dan cierto reconocimiento y popularidad, pero el éxito llega con Hope Is Important, donde ya bajan el ritmo a un rock más tradicional, melódico y con letras inteligentes y pensadas. American English y You Held The World In Your Arms son muestra de esto. Cuando todo parecía listo para su asalto a un público todavía mas amplio, deciden bajar aún mas el tono e ir por el sonido Coldplay, en su disco Warnings/Promises, con muy poco del rock de antes y muchas baladas. El experimento falla y para cuando Idlewild quiere retomar el rumbo en el acertado Make Another World (2007) gran parte de su público los ha abandonado. Pero ahí siguen, con un futuro incierto pero esperemos no les importe tanto lo comercial y sigan haciendo música como la que este recopilatorio nos recuerda que saben hacer. --Supernova



Reverend And The Makers
The State of Things

"I am the Reverend I’ll tell you about the state of things". Así termina la (brillante) canción con la que abre el disco debut de Reverend And The Makers, donde deja sus intenciones son claras. El auto-proclamado Reverend de Sheffield, Jon McClure, va por todas las canicas, él no quiere ser solo reconocido en su ciudad natal como mentor de muchas bandas, si no que va por la corona de Jarvis Cocker como ícono de Sheffield en Inglaterra. Primera gran falla de McClure, ya que se queda lejos ya no digamos de Jarvis, si no del mismo Alex Turner. Por suerte, fuera de esta pretensión desmedida, hay pocos fallos en este disco. En las letras, McClure opta por la crítica social y el contar historias de personajes comunes, todo muy bien si no se hubiera hecho como mil veces en los últimos dos años en Inglaterra. Aún así, canciones como Heavyweight Champion of the World y Armchair Detective tienen sus buenos momentos líricos. Es musicalmente donde el disco destaca más, con una diferencia bastante notable a las múltiples bandas indie del momento, un gran uso de loops y un pequeño toque de elementos electrónicos y funk que hacen que el disco sea muy disfrutable de principio a fin. --Supernova

23 de octubre de 2007

Reseñas: Hard-Fi, Stereophonics

Hard-Fi
Once Upon A Time In The West

Lo primero que hay que checar de este disco es la (horrible) portada, y comprobar el nombre. Porque bien pudo haberse llamado Stars of CCTV – Pt. 2 sin problema. Y como dicen, las segundas partes nunca fueron buenas. Después del gran éxito del debut de Hard-Fi (nominado al Mercury Music Prize en 2005), Richard Archer quiso repetir el éxito del disco haciendo exactamente lo mismo. Grabado en la misma ciudad, misma producción, mismos colores del disco, mismas letras, mismas canciones pero con sección de cuerdas añadida. Y mientras en el primer disco Archer cantaba acerca de la aburrida vida suburbana y el descontento social de la clase media británica con pasión y un sonido refrescante, tratar de hacer lo mismo después de haberse vuelto rico y famoso (al menos en Europa) es algo que ni él se cree. Al menos parece que no todo esta perdido, Can't Get Along recuerda a los mejores momentos del debut, Help Me Please es una balada honesta y dulce como pocas, y Tonight y Television tienen el pegue suficiente que hará que vendan varios discos el año que viene. Lástima que lo demás parecen ser sobras de aquel brillante debut de hace dos años. --Edgar



Stereophonics
Pull The Pin

Una de las cosas que siempre han caracterizado a los Stereophonics, y en particular a Kelly Jones, su líder, es (aparte de su inconfundible voz) la capacidad para contar historias en sus canciones. Al principio eran historias comunes de personas normales, trágicas y melancólicas, con las que era fácil identificarse, y llevaron rápidamente a los Phonics a lugares altos en la música británica. Después, Jones uso esta capacidad lírica para contar peleas con garroteros o atacar a los críticos musicales británicos (error que hasta la fecha no le perdonan). En este nuevo disco, que ha debutado esta semana en el #1 de las listas británicas, las buenas historias regresan, aunque sólo a medias. Por cada canción con un buen tema y letra inteligente (Soldiers Make Good Targets), hay otra que parece escrita en una de las ya célebres borracheras de Jones (Bank Holiday Monday). Musicalmente es la misma historia, ya que mientras los mejores momentos vienen en las canciones más tranquilas e introspectivas (Bright Red Star, It Means Nothing, Daisy Lane), las canciones más rockeras, aunque con buenas ideas, dejan con la sensación de que esto los Phonics ya lo han hecho antes, y mucho mejor. Tal vez lo que necesitaban después del rock intenso y satisfactorio del disco anterior, era algo como J.E.E.P. (su 3er disco), más calmado y centrado. Tal vez para la otra. --Edgar

17 de octubre de 2007

Reseñas: Manu chao, Sunset Rubdown

Manu Chao
La Radiolina

De acuerdo a los tiempos que corren y con el anuncio de Manu Chao de lanzar un nuevo álbum, imaginé que estaríamos ante la música del futuro (al menos del futuro inmediato). Escuchar La Radiolina me hizo revisar las boletas de calificaciones de mi vida como estudiante, en todos los grados fui un mediocre alumno de historia y por eso mis constantes errores a la hora de dar predicciones. La nueva grabación de Manu Chao es a lo mucho una buena continuación de lo que ha venido haciendo como solista, sigue con lo mismo y me quedé esperando escuchar de su voz la tendencia musical a seguir en el próximo lustro. Habrá que preguntarle a David Bowie sobre el futuro, él siempre lo ha escuchado 7 años antes que el resto de nosotros. --Ricardo


Sunset Rubdown
Random Spirit Lover

Spencer Krug es otro más de los genios que se generaron espontáneamente en Canadá. No le bastó tener éxito con su banda Wolf Parade, así que tuvo que reventarse más material con un proyecto solista: Sunset Rubdown. Su impresionante talento como letrista y no menos chingona capacidad para componer, han hecho de todos y cada uno de los materiales en los que se ha involucrado pequeñas obras maestras que me hacen poner en duda que Krug sea un solo ser humano. Random Spirit Lover contiene dos grandes temas que pueden hacer de este disco un clásico (no que el disco en su totalidad no sea recomendable, pero tiene este par de brillantes momentos imperdibles): For the Pier (and Dead Shimmering) y Trumpet, Trumpet, Toot! Toot! Dos canciones complejas y de matices irregulares que alcanzan puntos climáticos, para luego desvanecerse en finales excelsos y perfectamente calculados. --Sofìa

15 de octubre de 2007

Reseñas: Jens Lekman, PJ Harvey

Jens Lekman
Night Falls Over Kortedala

Anoche desperté bañado en sudor, tuve un sueño en el que asesinaba a Jens Lekman a mitad de una firma de autógrafos. Odio a Jens Lekman y mi subconsciente ha dictado lo que debo hacer el día que me encuentre con el sueco.
Night Falls Over Kortedala ha sido al fin lanzado de manera oficial fuera de su país natal, en cuanto destapé el disco y escuché la canción que abre, la cabeza me dio vueltas y tuve náuseas ante la envidia que sentí por él; ¿quién más puede jurar no besará a nadie que no le queme en el corazón? Yo no y por eso debo eliminarlo, no puedo aceptar que una persona tan noble y auténtica habite el mismo planeta. Con la letra de And I Remember Every Kiss, Jens Lekman ha firmado su sentencia de muerte; dale una oportunidad al pop y escucha con atención las palabras en la canción, no te llevará mas que tres minutos saber que Jens Lekman es un espécimen que canta de manera plana (véase la entrevista que Rulo hizo a Morrissey para el sentido correcto del calificativo "plano" en la oración anterior) su declaración de superioridad.
Letras ingeniosas, canto que suena a honestidad y música desvergonzadamente pegajosa, a eso suena el segundo disco de Lekman. Por lo pronto estoy elaborando un plan para matarlo: unos globos, un pase de prensa y un par de balas serán suficientes para terminar con la vida de este cretino que ridiculiza la mía al paso que me recuerda lo hijo de la chingada que soy. --Ricardo

PJ Harvey
White Chalk

Aclamado por la prensa ciudadana (blogs de música escritos por flaquitos y flaquitas con flequitos y estoperoles), el estreno más esperado de septiembre parece no haber decepcionado a nadie.
White Chalk me recordó el comentario que hizo Emmanuel sobre la importancia de los productores; en lo personal PJ me enamoró con el Is This Desire? de 1998, cuya producción corrió a a cargo de Flood y que siguiendo la línea del productor británico en sus trabajos más sonados, es un disco que tiende a la violencia. White Chalk repite el equipo, pero el resultado es opuesto; la voz de Polly es acompañada por un piano y prácticamente sólo por eso, las letras y la atmósfera que imprime su voz son los elementos que siguen dando el tono pesado a la música de Harvey.
El disco que acaba de lanzar PJ Harvey es música que no se puede ignorar y quizá ese sea el motivo principal de mi disgusto; los guitarrazos y el atasque de sonidos son buena compañía a la hora de viajar en camión, los tonos altos y las melodías mínimas no lo son. Recomendable bajarlo y tomarse el tiempo para escucharlo. --Ricardo

11 de octubre de 2007

Radiohead - In Rainbows

Por Emmanuel

in_rainbows

Desde que MTV transmitió el video para Paranoid Android y el mundo recibió a Radiohead como los nuevos Mesías del rock, cada lanzamiento, cada movimiento, cada declaración de los integrantes de la banda se ha discutido como si fuera de suma importancia para la supervivencia del mundo.

El peso que cargan sobre sus hombros es desmedido, pero a la vez autoasumido. El mundo inteligente cree que Radiohead salvará a la música, y Radiohead a su vez ha respondido con 3 discos estupendos, que más allá del Ok Computer han demostrado que la calidad de su música y sus ideas es insuperable en la escena musical mundial. Una minoría pretende no gustar de la banda, llamándola sobreestimada, recurrente y aburrida. A ellos hay que mandarlos a dormir, cuando uno se pone necio es inútil discutir. Radiohead son, hoy por hoy, la banda más importante del rock.

El anuncio sorpresivo del lanzamiento de su nuevo disco, In Rainbows, cayó como una bomba expansiva que separa al mundo como átomo: los fans felices por la noticia, la industria musical ahogándose de terror por la forma de distribución del nuevo disco en dos versiones: caja limitada para freaks a un costo de 850 pesos, o un simple download digital de meros 48 megas. Y por último, el debate moral: les pagas o no les pagas, tú decides.

La cuestión no es banal, y la música que acompaña a esta polémica es incuestionablemente un trabajo de hermosa delicadeza, rock de alta costura con grandes ideas detrás.

In Rainbows es sumamente anormal, para cualquier banda. Requiere un análisis profundo en el contexto de una carrera estratégica. Para entender su selección de canciones, arreglos y continuidad, uno debe hurgar profundamente en la historia de la banda misma y del rock mundial desde hace 15 años.

Entre canciones nunca antes escuchadas y otras recicladas de hace varios años (el track 3, Nude, antes conocido como Big Ideas, se ha escuchado en vivo desde Kid A), el escucha se ve inmerso en un pegajoso camino de melcocha baratísima (yo pagué 100 pesos, precio iTunes), preciosista como ninguna otra. Éste es el disco más extremo de la banda -desde la experimental 15 Step, el rock pesado de Bodysnatchers, el ritmazo de Jigsaw Falling into Place, hasta la tranquilidad etérea de All I need-. Radiohead juega con el formato de 10 canciones, individuales pero universales, con tanta maestría que a sólo un día de escuchar el disco, tengo un sentimiento de gran admiración y curiosidad infantil por descubrir el funcionamiento de cada minuto a través de repetidas oídas.

Ya tengo canciones favoritas y momentos selectos sublimes, los cuales, como una buena película, no deben ser revelados. Es trabajo personal que se debe hacer en los momentos que cada quien elija. Radiohead son una de esas bandas (son ESA banda) que no solamente te acompaña por un semestre de la universidad sino que le da significado a tu vida y no pocas veces te la cambia por completo con diez segundos de sonido.

¿Qué es In Rainbows, finalmente? Un disco extraño, meticuloso y clavado. Es Radiohead volviéndose inalcanzable para el resto de la música, despegando hacia otros cielos de apreciación y sensibilidad. Los detractores seguramente dirán que ya no hacen música emocionante, que ya están viejos. Yo les digo que si no sienten una gama gigantesca de emociones con este disco, están muertos, o sus emociones adolescentes se centran en ‘me quiere, no me quiere, estoy enojado y caliente’.

Después de 10 años de ser héroes, Radiohead pinta dedo y nos regala un disco bellísimo de complejidad inesperada. Ya no tienen nada que probar, hasta ahora van invictos como la banda más chingona de la historia (hasta los Beatles la cagaron). Con sumo respeto, nos preguntan: ¿quieren pagar, o no? ¿Quieren escuchar algo hermoso, o no? Algunas respuestas son demasiado fáciles. De cualquier manera, gracias por preguntar, caballeros.



En Diez a Uno recomendamos que vayan a la página de In Rainbows y bajen el disco de ahí. No lo bajen en otra parte. Seguro están monitoreando las estadísticas y su participación madura es importante en este experimento: sean responsables para que el futuro de la música sea como viajar entre arcoiris.