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8 de septiembre de 2008

PJ HARVEY

Por Emmanuel

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De todas las rockstars de los 90, quedan pocas inmaculadas. A muchas de ellas les dio el síndrome maternal y ahora son un suspiro de lo que fueron. Otras siguen dizque rockeando, provocando más vergüenza que erecciones (Courtney, te estoy viendo a ti).

Quién diría que PJ Harvey, esa hija menudita de la campiña inglesa de nariz prominente y punk abrasivo sería la sobreviviente más orgullosa de una generación entera.

A través de los años, la música de Polly Jean Harvey ha visto enormes cambios, iniciando en el post-punk de Dry y Rid of Me, experimentando con un rock más narrativo en To Bring You My Love e Is This Desire?, reinventándose como una Patti Smith glamorosa en Stories from The City, Stories from the Sea, emulando a Sleater Kinney en Uh Huh Her y finalmente, encarnando trágicamente a la Dama de Shallot en White Chalk.

En sus diferentes facetas, lo que se ha mantenido constante es su enorme capacidad para permanecer feroz y contundente cuando todos sus contemporáneos ya se han suavizado.

Lejos están los gritos desgarradores de Rid of Me (Lick my legs, I’m on fire, lick my legs of desire!), pero incluso en el silencio de White Chalk existe una violencia poco usual.

No son pocas las personas que consideran a Polly Jean Harvey como una de las artistas más importantes de estos tiempos. Ha colaborado con John Parish, Josh Homme (Queens of the Stone Age), Tricky, Mark Lanegan y el mismísimo Thom Yorke. La ciudad de México descubrió también, hace cuatro años, que sus shows en vivo son electrizantes y que a pesar de su corta estatura, lleva dentro la fuerza de un tornado.

Vaya usted a saber si es que Polly no ha tenido hijos lo que la mantiene en forma, o si es el opio lo que desata a la banshee emputada. Lo que es cierto es que por más de 15 años ha sostenido una reputación impecable como una de las voces más honestas y fieles al verdadero espíritu del rock: sexo, drogas y demonios. Por eso y muchas cosas más, Diez a Uno les regala una colección con lo mejor de la reina indiscutible del rock: PJ Harvey.

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30 de abril de 2008

Quiero ser tu groupie


Querida Polly:

Para qué mentir; no tengo todos tus discos, ni me he tomado el tiempo de bajar por internet tus sencillos, pero aún así me atrevo a escribirte esto con la esperanza de que me dejes entrar bajo tus sábanas.

Nunca te he visto aparecer en las páginas de la Hola por lo cual desconozco sobre tu situación sentimental, pero el que estés casada o soltera no causa relevancia alguna en mi propuesta; no pretendo que imprimas mi nombre en los agradecimientos de tus discos, ni mucho menos aspiro a que mi pequeña vida te inspire una letra. Lo único que anhelo es que me abras las piernas, me des a guardar tu interior y por un fugaz momento pueda metértela.

Podemos tocar un disco tuyo en el estéreo y fingir que me hablas de esa manera, no me tienes que contar tus problemas ni sonreírte con mis anécdotas. No tienes que saludar cuando días después me veas. No te ofrezco compañía o siquiera una buena cogida; ofrezco mi devoción total a tu persona, suena poco y suena estúpido, pero eso es lo que pasa cuando se escucha un canto como el tuyo. Uno se vuelve terriblemente idiota al combinar infatuación con música.

Ricardo G. Acevedo



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15 de octubre de 2007

Reseñas: Jens Lekman, PJ Harvey

Jens Lekman
Night Falls Over Kortedala

Anoche desperté bañado en sudor, tuve un sueño en el que asesinaba a Jens Lekman a mitad de una firma de autógrafos. Odio a Jens Lekman y mi subconsciente ha dictado lo que debo hacer el día que me encuentre con el sueco.
Night Falls Over Kortedala ha sido al fin lanzado de manera oficial fuera de su país natal, en cuanto destapé el disco y escuché la canción que abre, la cabeza me dio vueltas y tuve náuseas ante la envidia que sentí por él; ¿quién más puede jurar no besará a nadie que no le queme en el corazón? Yo no y por eso debo eliminarlo, no puedo aceptar que una persona tan noble y auténtica habite el mismo planeta. Con la letra de And I Remember Every Kiss, Jens Lekman ha firmado su sentencia de muerte; dale una oportunidad al pop y escucha con atención las palabras en la canción, no te llevará mas que tres minutos saber que Jens Lekman es un espécimen que canta de manera plana (véase la entrevista que Rulo hizo a Morrissey para el sentido correcto del calificativo "plano" en la oración anterior) su declaración de superioridad.
Letras ingeniosas, canto que suena a honestidad y música desvergonzadamente pegajosa, a eso suena el segundo disco de Lekman. Por lo pronto estoy elaborando un plan para matarlo: unos globos, un pase de prensa y un par de balas serán suficientes para terminar con la vida de este cretino que ridiculiza la mía al paso que me recuerda lo hijo de la chingada que soy. --Ricardo

PJ Harvey
White Chalk

Aclamado por la prensa ciudadana (blogs de música escritos por flaquitos y flaquitas con flequitos y estoperoles), el estreno más esperado de septiembre parece no haber decepcionado a nadie.
White Chalk me recordó el comentario que hizo Emmanuel sobre la importancia de los productores; en lo personal PJ me enamoró con el Is This Desire? de 1998, cuya producción corrió a a cargo de Flood y que siguiendo la línea del productor británico en sus trabajos más sonados, es un disco que tiende a la violencia. White Chalk repite el equipo, pero el resultado es opuesto; la voz de Polly es acompañada por un piano y prácticamente sólo por eso, las letras y la atmósfera que imprime su voz son los elementos que siguen dando el tono pesado a la música de Harvey.
El disco que acaba de lanzar PJ Harvey es música que no se puede ignorar y quizá ese sea el motivo principal de mi disgusto; los guitarrazos y el atasque de sonidos son buena compañía a la hora de viajar en camión, los tonos altos y las melodías mínimas no lo son. Recomendable bajarlo y tomarse el tiempo para escucharlo. --Ricardo

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