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3 de noviembre de 2009

The Antlers.

Texto: Sofía T
Fotografías (en vivo): Darren Kim

Little bird I invite you, build your nest
-The Microphones, "Antlers"


Foto tomada de myspace.com/theantlers

Llevo un par de meses enfrascada de manera casi obsesiva en Hospice de The Antlers. Últimamente no me resulta tan sencillo escuchar discos nuevos completos, generalmente es una canción o dos lo que me atrapa y después sigo con cosas que me gustan desde hace años, las cosas que considero "seguras". Pero con Hospice sucedió lo que no me pasaba desde Dear Science: quedé fascinada con el disco de principio a fin desde la primera vez que lo escuché. Es una producción impecable que indudablemente se convertirá en un clásico. Como a estas alturas ya muchos saben, el disco es una apología de la separación. En primera instancia puede pensarse en la separación irreparable, pero los alcances anímicos del álbum son ilimitados. Las posibilidades de interpretación del 'discurso' de Hospice son tantas como los simulacros que a veces llegamos a sentir, las pequeñas alertas que nos llevan a afirmar que así debe sentirse la muerte.

Ese mismo tono trágico y devastador ha acompañado las composiciones de Peter Silberman (vocalista y creador principal detrás de The Antlers) desde antes de que se sumaran los otros miembros a la banda. Cold War (2008), In the Attic of the Universe (2007) y Uprooted (2006) anteceden a Hospice, con una producción mucho más básica y quizá una ingenuidad que en el futuro se desvanecería para convertirse en una capacidad asombrosa para conmover y fascinar. Aquellos álbumes contienen temas que actualmente no son interpretados en vivo, a pesar de que sería interesante escucharlos:



Hospice es tan complejo y tan exigente que su interpretación en vivo puede antojarse difícil, sobre todo si se considera que son solo tres músicos los que conforman la banda. Pero es precisamente esa alineación la que permite proyectar la intimidad en la que se desenvuelve todo el disco... El jueves 29 de octubre, The Antlers se presentaron en el Bootleg Theatre, en Los Ángeles, California. El lugar era pequeño y las entradas se agotaron con facilidad. Los tres miembros de la banda vendían su mercancía en una mesita y afinaron y colocaron sus instrumentos cuando llegó el momento. Es realmente muy difícil describir un concierto como el que ofrecieron esa noche. Peter Silberman realmente padece lo que está cantando -o susurrando, o gritando-, basta observarlo mientras se destroza la garganta con "Sylvia" o cuando durante "Epilogue" cierra los ojos y un hilo de voz se desliza suavemente por los oídos de todos los presentes: you're screaming, and cursing, and angry, and hurting me, and then smiling, and crying, apologizing... Casi es posible divisar la imagen: dos personas que sufren ante la irremediabilidad de la muerte -o de la desaparición, o del alejamiento- y que se entregan a la angustia y el dolor que esto les provoca. Y The Antlers logran comunicarlo. Logran contagiar al público de la nostalgia trágica que todos hemos sentido, pero que probablemente nunca nos había parecido tan dulce, tan auténticamente deliciosa en su inevitabilidad.

La presentación fue breve, pero sus efectos perduran hasta este momento. Y tengo la certeza de que seguirán reverberando mientras cierre los ojos y recuerde lo que estas imágenes apenas logran comenzar a describir.















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17 de octubre de 2008

Anoche volví a soñar con Jonny Greenwood.

Por Lady Newell and Friends

El calor apretaba. Al atardecer, escapando del tedio de estas primeras tardes de primavera, subí a la terraza y me instalé con mi laptop mirando al este. Desde las montañas avanzaba un frente de tormenta. Seguramente se desataría por la madrugada, mientras tanto comenzaba a soplar un viento refrescante.

Al rato escucho los pasos de Jonny subiendo la escalera. Se me acerca y comenta algo sobre el cielo encapotado. Miramos juntos los relámpagos en el horizonte. Continúo editando la versión mexicana de "Loup traduciendo Radiohead", cuando de pronto la computadora se cuelga. Temo haber perdido la actualización del archivo pero él me indica que opere tal comando. Lo hago y el sistema parece restablecerse.

Lleva puesto un sweatshirt a cuadros en blanco y negro. Le comento que me gusta el diseño porque provoca un efecto op art. Esconde la cabeza en la capucha, se da la vuelta y de espaldas y mirando el cielo me cuenta que lo compró ayer en La Condesa. Y cómo llegaste allí -le pregunto-. Me dice que lo llevaron los chicos de 54 Blitz. Andaba buscando material de música mexicana y fue con ellos de shopping. ¿Y encontraste algo interesante? No sé -responde- compré un poco lo que me indicaron. Todavía no pude escuchar nada. También compré una camiseta de Sonic Youth que tiene impresa la imagen de Goo. Tal vez me la ponga para el show de esta noche en el Foro del Sol.


Gracias a los Lady Newell & Friends por la colaboración.

--

En 10:1 brindamos gustosamente servicios a la comunidad y en esta ocasión queremos que usted también ayude.

Es sabido que de llevarse a cabo la presentación de Radiohead en el DF no será la primera vez que el fenómeno suceda, pero pocos son los que pueden dar testimonio de esa primera visita de la banda a nuestro país. Si USTED es una de esas personas, le agradeceríamos mucho que se ponga en contacto con Berenice Andrade en:

melcochabarataarrobagmailpuntocom

El motivo es bueno, bello y verdadero, así que no dude en hacerlo. Gracias.
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6 de junio de 2008

Perro, Gato y Ardilla en 10:1

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La Barranca en el Metropólitan

Por TattooHunter


Foto de GarbanzosMatematikoz
publicada sin su consetimiento, perdón


Después de más de un año de hiato, el 30 de Mayo La Barranca presentó su nuevo disco, Providencia, en un Metropólitan que registró buena entrada, pero se quedó lejos del sold out. Este concierto desafió todo pronóstico, ya que la ruptura de los hermanos Arreola y de Alejando Otaola parecía sepultar definitivamente a uno de los mejores grupos de rock mexicano contemporáneo.

Sorprendiendo a propios y extraños, José Manuel Aguilera reunió a la alineación original de La Barranca –Federico Fong y Alfonso André– para continuar haciendo lo que mejor saben hacer: crear música.

Debo aclarar que yo nunca había escuchado a esta primera alineación de La Barranca. La primera vez que los escuché fue en el 2002 con Denzura. LB como trío, en vivo, me eran completamente desconocidos. Durante cinco años viví, me desgañité y quedé apabullado con Otaola y Aguilera haciendo llorar a la guitarra de rabia y de alegría, con Alonso haciendo añicos la cuarta pared al permitir al público aporrear su bajo en medio del jam, con los efectivos y apasionados tamborazos de Chema. En pocas palabras, yo estaba acostumbrado a que, en vivo, La Barranca eran un grupo homogéneo musicalmente hablando.

El viernes, lo que prometía ser el fin de una terrible temporada de sequía, terminó de confirmar lo que muchos temíamos: no es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después.

No fue un concierto malo, ni de lejos, los músicos se entregaron completamente al público; pero fue inevitable, al menos para mí, comparar lo que tuvimos con lo que tenemos. El guitarrista invitado, quien toca con el trascendentalísimo y archirreconocido grupo "Cohete" tiene talento, sin duda; pero a pesar de haber dado su mejor esfuerzo, su participación puede ser llamada, viéndome generoso, como "cumplidora". Fong tocó su bajo sin importarle nada más, dándonos la espalda a los asistentes una buena parte del concierto –llámenme purista si quieren, pero eso me encabronó muchísimo– y la presencia de Alfonso André se notó hasta el final del concierto en que agradeció los aplausos. La homogeneidad de los dos discos anteriores se perdió; esa noche todo giró, lamentablemente, alrededor de José Manuel Aguilera.

No quiero ser malinterpretado, La Barranca aún con esta "vuelta a lo clásico" siguen siendo de los mejores grupos de rock que ha dado este país, cuando no el mejor. El nivel de la tocada del viernes sigue siendo mucho más alto que el del estándar de este país, muchos grupitos de "rock" venderían su alma por poder llegar a esa altura. Sin embargo, de lo que tuvimos a lo que tenemos hoy, veo con muchísima tristeza que la alineación anterior era más intensa, más homogénea, más apasionada e incluso tenía un mejor desempeño musical.


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31 de mayo de 2008

El decálogo del asistente a conciertos

por Alfredo Guzmán

1. No hablarás exacerbadamente mientras la banda toca. Los comentarios sobre la interpretación o interjecciones de emoción están bien vistos, pero evita hablar de tu pareja, política, comida y cualquier tema difuso que cruce por tu cabecita.

2. Antes de asistir a un concierto deberás estar bien bañado o en su defecto no haber levantado bultos o haber corrido el maratón. Por más que crean que el sudor huele a rosas, esa es una gran mentira (también aplica para las señoritas). Esta regla se evade en festivales debido a su duración. Por lo que más quiera, antes de asistir a un concierto cuide su alimentación. Los aromas fétidos son exacerbados por la masa y pueden provocar locura temporal o sordera.

3. A un concierto no irás a fajonearte. No hablamos de represión sexual o costumbrismos religiosos, ni envidia; es un simple acto de respeto para los músicos y los asistentes, y porque mientras se besan salpican demasiado y se recargan en el resto de los asistentes como si fueran muros de baño.

4. No pedirás incasablemente la canción que quieras escuchar. Una vez es gracia; las subsecuentes son una insistencia estéril. Este punto se hace aún peor cuando el concierto es pequeño y silencioso, el grito suena a orden y perturba la paz de la atmósfera.

5. No le lanzarás objetos a la banda abridora. Por mala que sea, merece respeto; en caso de ser efectivamente nefasta, se recomienda dar la espalda, no aplaudir o simplemente llegar después.

6. Si no es un concierto de punk –y sus variantes– no es necesario hacer slam, o empujarse; no sirve de nada llegar hasta el frente, los músicos no te van a ver y ni si quiera se oye mejor, además es una pasadez dado que estás hasta atrás porque llegaste tarde.

7. Antes de ir a un concierto averigüe de qué se trata, ahora ya no hay excusas con esto de la red.

8. Si a usted le dan permiso de tomar fotos, no le ponga la cámara o el flash a los músicos en la cara, no son animales de zoológico ni modelos de Playboy, están tocando y necesitan su espacio; además la falta de talento se nota en el desempeño en el campo.

9. Si usted es muy alto o muy gordo comprenda sus dimensiones y trate de colocarse en una posición en la que no estorbe tanto, todo estamos pagando un boleto y es indispensable la consideración con los demás para que se pueda disfrutar.

10. A un concierto no se va conquistar, por más que haya chicas guapas, el tiempo del recital no funciona para su acercamiento viril. En todo caso, espere al final o antes de dicho acontecimiento. Pero recuerde: si usted no está arriba del escenario, es muy probable que no sea admirado.
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25 de mayo de 2008

Festival Xtremo, fiasco extremo

Por Daniel
Fotografías de Rodrigo Jardón

El cartel del Festival Extremo 2008 generó cierta expectativa. Sin duda, los grupos internacionales ameritaban ir al Ajusco; en medio de la nada, por caminos sinuosos y terracería. Así estábamos; sin poder dormir una noche antes, con las ganas de poder acampar o viajar los dos días, a fin de cuentas prometía mucho estar ahí.

La cita era a las 9 de la mañana del 17 de Mayo de 2008. Las puertas se abrirían para lo desconocido, para la fiesta, para el rock and roll, la convivencia, la gente nueva, de todas partes. Por fin llegamos mi novia y yo a las 10:30 en carro, porque debíamos regresar en la noche para actividades el domingo muy temprano. Con boletos en mano, listos para entrar, llegamos a la desviación donde sería el festival: el Chapulín, un camino de terracería... pero justo ahí encontramos el primer retén. Con la certeza de que ya faltaba poco, bajé del carro a preguntar. "No joven, todavía no hay acceso, por lo menos hasta las 12". Sorprendido pregunte por qué; además, según el cartel, los grupos empezaban a las 12. "Sí, joven, pero son órdenes de allá arriba". Ya estábamos ahí, a esperar.

Aproximadamente las 11:45 nos dejaron subir, como yo iba en carro pude pasar relativamente rápido. Casi al llegar, otro retén, esta vez el del estacionamiento. Me explicaron que ahí, en la entrada del estacionamiento, tenía que bajar mis cosas, suponiendo que me fuera a quedar a acampar, y que sólo uno de nosotros podía entrar al estacionamiento. Expliqué que tenía que regresar esa misma noche y que no pensaba acampar.



Segundo error, increíble. Primero no dejarnos subir hasta casi 3 horas después de la hora de acceso; segundo, a la hora de pagar mis respectivos 50 pesos, como mencionaba la página oficial del evento, me dicen que si me quedo los dos días tenía que pagar 90, y si me quedaba uno, por 50 pesos me tenía que salir antes de las 00:00 horas. Seguí explicando que el evento terminaría aproximadamente a las 2, pero básicamente no les importó, así que pagué los 90.

Claro, si ibas a acampar, tenías que bajar tus cosas y esperar al chofer del carro y ahora sí, a caminar con maletas y todo como dos kilómetros para llegar a la puerta de acceso al festival. Lo logramos, casi a las una de la tarde ya estábamos en la entrada, sólo era cuestión de entregar los boletos, nos dieran nuestra pulsera y a rockear. ¿Y ahora qué? Como hemos visto, la organización había sido pésima hasta ahora, pero aún sería peor: la gente del festival no tenía pulseras, así que tuvimos que esperar formados cerca de una hora para empezar a entrar. Vaya, error tras error, la gente muy molesta, chiflando, gritando y por supuesto muertos de frío, recordemos, el bosque del Ajusco.



Finalmente casi a las 2 de la tarde pudimos entrar, con enojo y todo ¡por fin estábamos en el Festival Extremo 2008! Entonces todo sería felicidad... ja, pero no fue así: para empezar, en el lugar de campamento simplemente no cabía la gente que estaba y mucho menos la que iba a llegar. Primero expandieron más la zona y finalmente acabaron acampando por todos lados, al lado de los escenarios, de las zonas de bebidas y comida (por cierto, muy caro todo: no puede ser que una chela la vendan en 85 pesos y la comida igual de cara), hasta me tocó ver gente metida con su casa de campaña en la zona VIP. Impresionantemente mala organización, además que de lo prometido… piruetas, bici extrema y pared para escalar, no había en absoluto nada.

Finalmente se hizo la música. Exactamente a las 15:57, cuatro horas después de lo programado, tocó la primera banda, Drakma. Al parecer la tardanza era porque muchas bandas todavía no confirmaban su asistencia. Como a las 17:10 se escuchó el sonido metalero de La trenza de la abuela, muchos se acercaron al escenario a pesar de que la lluvia seguía. Por lo menos la gente se reanimó y pensó que no había perdido tanto tiempo, dinero y agrado por el festival.

Después, según yo y mucha gente con la que comenté, las siguientes 3 bandas ni siquiera estaban en el programa y con las bandas que tocaban antes, nadie nunca supo qué pasó. Por otro lado, un error más: los escenarios estaban demasiado juntos.

Muy interesante la participación de Royal Club. Rafael, el vocalista, no aceptó que sólo tocarían cuatro canciones y simplemente no se quiso bajar del escenario; por supuesto le cortaron la corriente de luz, los abucheos no se hicieron esperar y Rafael bajó sumamente enojado, incitando a la gente a quejarse y si era de manera violenta, qué mejor.

Después de la escenita, –que yo justifico hasta cierto punto– y la molestia del público, vino Natty Congo Crew, que con su reggae puso a bailar al público renuente por los acontecimientos pasados. Para eso de las 19:30, corrió el rumor de que Los Weeds estaban a punto de subir, pero no fue así. Según se decía, cuando llegaron simplemente les dijeron que ya no iban a tocar, qué poca madre. Al final acabaron tocando Los Elásticos, buenos los muchachos, se rifaron a pesar de todo, tratando de animar a la banda.

Quizá esto más que una reseña es una queja por la mala producción y organización, pero fue lo que vi y viví. No sólo yo sino gente que llegó mucho más temprano y tuvo que esperar aun más.

Pues toda una desgracia. Yo aproximadamente conté más de 10 bandas que no se presentaron, no sé si cancelaron o simplemente no las dejaron tocar. Ese fue el caso de The Acids, Sr. Bikini, Marky Ramone, La Nana Pancha y Gondwana.

Sin duda Moby dio mucho de sí, se entregó en la madrugada con un frío del carajo, pero sin perder el profesionalismo: bravo, Moby. Corrió, cantó, hizo vibrar a la banda, tocó la guitarra como maestro, al igual que las percusiones.




–la cara de todos los asistentes
al Xtremo Fest–

Mucho mejor el domingo: aunque con sus detalles también. Nadie tocó de la una a las cinco, hasta que llegó Mad Professor, con varios invitados. Éramos casi seis mil asistentes cuando Stephan Marley subió al escenario a ofrecer un verdadero recital de reggae, generando con canciones de su padre un impresionante ambiente. Un negro de casi dos metros con largas rastas, ondeando una bandera junto a un niño con una bandera más pequeña; excelentes coros y excelentes músicos demostrando lo que saben hacer. Con éxitos como No Woman No cry o Tree, Marley dejó al público completamente satisfecho. Empezó a caer la lluvia mientras Stephen hablaba sobre el movimiento rastafarie y lo feliz que se sentía, de pronto se quitó la chamarra y dejó ver una playera de la selección mexicana; el público se entregó, nadie quería que se fuera, pero aun faltaba mucho más… Underworld.


–Conferencia de prensa–

Aquí fue donde dije: por lo menos valió la pena lo que pagué y pasé. WOW Underworld, ya caída la noche, aproximadamente a las nueve, y con una lluvia densa que finalmente cedió, salieron ellos mismos a quitar los plásticos que tapaban sus aparatos. La gente se volvió loca cuando la segunda canción interpretada fue Born Slippy, por supuesto con una pantalla que dejaba ver muchas imágenes psicodélicas y bastante locas. Fantásticos esos dos ingleses; la banda entregada, bailando, brincando, sintiendo la música hasta las entrañas, simplemente genial.

Finalmente la salida, como era de esperar, con una pésima organización. Carros atascados por el lodazal que hizo la lluvia y todo mundo queriendo salir al mismo tiempo dio como resultado un verdadero desmadre.

Ojalá los organizadores piensen en cada pendejada que hicieron, ojalá les sirva de lección para aprender que no es fácil organizar un festival. Quisiera hasta demandar o que me regresen parte de mi boleto porque simplemente no se vale. En fin, a pesar de que supuestamente es uno de los cinco mejores festivales de América Latina, la verdad es que el festival Xtremo fue un fiasco.


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20 de mayo de 2008

.

Por Gabriel

1. Ya terminé de escuchar el In Rainbows; música del cielo, como lo muestra la siguiente fotografía:


Justo a tiempo para el sábado en la noche ir a Texas a escuchar que lo ejecuten en vivo. ¿Pueden imaginar una mejor cosa que hacer ese día?

Este hombre, sí:


Sobre el concierto diré que estando ahí pensé mucho en la gente que no verá a Radiohead en vivo jamás, los que están esperando esos güeyes decidan venir a México que si ocurre será en plena decadencia, creo. La verdad ver a una banda en vivo no es la gran cosa, no te dota de insuperable virtud alguna. Ni la banda necesita de tu presencia ni tú la de ella, es más una casilla en el checklist de la vida que otra cosa: me acosté con una anciana (paloma) eché una caca en algún museo europeo entre los 25 y los 30 (paloma) compré un casco imitación de Darth Vader (paloma) Vi a Radiohead en vivo.

Tocaron prácticamente todo el cd nuevo y salteadas raronas del resto de su obra. Reitero mi punto: Morning Bell sonaba que daba miedo, al ritmo de los pelos de punta; pero qué tanto aporta presenciarla en persona si ya la escuché cantidad de veces caminando sobre Reforma, calle hecha con amor; o en Madero ya tan de noche que se estaba haciendo de día; o abordo de la micro que va al estadio Azul.

¿Quieren escuchar a Radiohead en vivo? Pues háganlo: mirando un rostro hermoso o el cielo de Tecolutla o subiendo las escaleras largas de cualquier estación en la línea roja o en cualquier centro comercial de noche o abajo de la cabeza de Juárez o su escultura de héroe patrio predilecta, al fin que sobran

Cosas como esa.

2.


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1 de abril de 2008

Let's Get Rocked

Rod Stewart en el Auditorio Nacional, 29 de marzo

Por Yugus

En 1986 -hace unos 22 años, si no me equivoco-, por alguna razón que desconozco, llegó a mí un cassette donde entre otros 12 tracks venía incluída Sailing, cantada por Rod Stewart, con Elton John al piano, Eric Clapton en la guitarra y Phil Collins en la batería; long story short, me hice fan instantáneo del vocalista.

Tres años después, en abril de 1989, Rod Stewart fue el protagonista de lo que en México parecía imposible: un artista internacional aterrizaba con su gira y una producción de luces y sonido muy diferente a la de Siempre en Domingo. Ese abril todas las personas a mi alrededor eran fans de toda la vida, todos contaban historias de cómo pretendían conseguir un boleto y todos los medios de comunicación dedicaban espacios y minutos y minutos a "la estrella británica del rock pesado".

Dos años después, con un boleto de 50,000 pesos y con una organización donde ya no eran necesarios gases lacrimógenos y el ejército para contener a la muchachada, tuve la oportunidad de verlo desde un lugar que estaba a cientos de metros del escenario, en el que además fue mi primer concierto.

El sábado, 63 años después de su nacimiento; 45 años después de editado el primer disquito de 45 revoluciones donde apareció su voz junto a Long John Baldry; 22 años después de que lo escuché por primera vez; 19 años después de que vino a México a inagurar una era en la que nos convertimos en un referente para cualquier gira internacional chiquita o grande, popera o metalera, para chavos o para fans de Bob Dylan; y 17 años después de que supe lo emocionante que era tener un boleto para un concierto de rock en las manos,volví a verlo y me emocioné como niño con los acordes de It's a Heartache de Bonnie Tyler, canción con la que abrió el show.

Hubo diferencias con la primera vez: estuve a no más de 15 metros; esta vez Rod no bailaba tanto; esta vez el cabello de mi frente no me cubría hasta los ojos, más bien se caía, y esta vez Peluca estaba ahí con todo y su cámara fotográfica metida de contrabando. Pero algunas cosas no cambiaron: el punch y el repertorio no tuvieron igual (gracias a Dios por Baby Jane), el sonido de las liras, los golpes en los parches de la batería y la profundidad del bajo siguen metiéndose en mi sistema, y toda la gente sigue preguntándome que si Rod no es muy viejo para que yo sea su fan. Por cierto, el amigo que me acompañó hace 17 años era fan de EMF, ¿got it?

A Rod le agradezco un gran concierto y el haberme dado una juventud donde crecí con lyrics del tipo:"If you really need me and you think I'm sexy, c'mon honey tell me so" y no con lyrics del tipo: "Sometimes you just feel so old, the times it hurts when you cry".

Al final, algunos tipos sí tenemos toda la suerte.


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8 de marzo de 2008

Spacehog: a 10 años del Chinese Album

Por Jaime Sala

Spacehog fue una de esas bandas de mitades de los noventa que no lograron hacer la transición al nuevo milenio. Quizá haya una cierta nobleza en ser uno de esos tesoros ocultos, con la maldición para quien los conoce que no logra comunicar a nadie su hallazgo. Espero romper aquí esa maldición y que este trozo de nostalgia, como la espada del augurio, los haga a ustedes ver más allá de lo evidente.

Muchos considerarán a la banda un one hit wonder por In he Meantime (una canción simplona pero hermosa, por cierto), pero en esa misma ópera prima llamada Resident Alien hay grandes cosas. Se trata de un disco conceptual más en torno a los viajes espaciales, Ziggy y las arañas de marte, guiño guiño, sin embargo resulta más fresco que desgastante.



Por una parte sí es simplemente una banda "alternativa" más de las que surgieron masivamente cuando las disqueras se dieron cuenta de que la música más redituable en aquél momento era la no-comercial (el mismo fenómeno lo vemos hoy con todo lo "indie") ; sin embargo, el sonido es único. Para empezar, la voz de Anthony Langdon (feliz esposo de Liv Tyler) tiene un sello inconfundible, con la fortuna además de que si no está musicalmente entrenada al menos se escucha como si lo estuviera, dándose el lujo de muchas bufonerías como cantar a cada rato con falsete. Entre guitarras acústicas, sonidos electrónicos y voces en segundo plano, los tracks logran ese efecto de que uno está escuchando algo único y perfecto y no simplemente una interpretación. Canciones como I am the Last Dictator y We are Never Coming Down relevan lo sombrío de la ciencia ficción. Eso sí, hay que reconocer que es un disco con altos y bajos, y que los bajos muchas veces están por debajo de lo que uno esperaría de los hermanos Langdon.

Sin embargo, no es de Resident Alien de lo que quiero hablar, sino del segundo disco, The Chinese Album. Los hermanos Langdon, contra toda lógica, se aventaron a hacer su segundo disco cuasi-experimental (al grado que la primera canción es un loop electrónico que desentona -y encanta- por completo).

No se entienda aquí experimental como ese lujo de diva que se pueden dar algunos (como Lou Reed o Anal Cunt) de grabar música ininteligible. Estas son canciones que se pueden cantar y tocar, pero jamás se podrían encasillar. En general el disco -con banjo eléctrico, sampleos electrónicos, moog, vocoders, piano con efecto de chorus- produce incomodiad y alegría, como una chica que sale a la calle desaliñada porque está guapa y lo sabe.

Lucy Lost Her Shoe y Skylark hacen gala de un sonido beatlesco retorcido. ¿Baladas irónicas, inocencia perdida y recuperada? No lo sé, mientras tanto otros temas se limitan a ser canciones melancólicas más dentro del género del pop (como Almond Kisses, con Michael Stipe). Otras como Sand in Your Eyes y I am Anonymous son raras, muy raras, y extrañamente pegajosas.

Otra también algo oscura pero tirándole más hacia el rock es Mungo City. Un ritmo básico de blues, el ya mencionado banjo eléctrico, con una temática antiutópica al mejor estilo orwelliano anunciada por voces robóticas. "Mungo city, where are you, you make us grey while your skies are blue. Mungo city in the sky, keeps a watchful eye". Otro gran ejemplo de lo que hace Spacehog es Carry on, una canción que no termina de ser rara ni normal, y que pasa como canción noventera de batalla hasta que uno se detiene a escucharla.

Estoy seguro que no es un disco para todos, y ni siquiera estoy seguro de que sea objetivamente bueno, pero lo único que puedo decir es que es absolutamente necesario escucharlo. Después de todo, si se pudiera comunicar su encanto no sería una joya desconocida (como era nuestra premisa) sino simplemente un clásico.

El siguiente y último disco de Spacehog -The Hogeyssey- tristemente no es demasiado bueno. Hacer el tema de 2001 (Also spracht Zarathustra, de R. Strauss) en versión Spacehog fue un detalle simpático, pero el disco no termina de dar el golpe. Ninguna canción es demasiado mala, pero realmente no hay cohesión, y pocas son memorables. Eso sí, dos grandes canciones, Be my Jupiter's Moon, y la mejor de todo el disco, I Want to Live; pero dos canciones por buenas que sean no bastan para redimir (el precio de) un álbum.

Los dejo con el album chino.

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29 de febrero de 2008

Bob Dylan en el DF

Por Maya Gabriela

Fue el 7 de junio de 1988 cuando Bob Dylan inició la gira llamada Never Ending Tour, que hasta la fecha lo ha mantenido en continua ronda alrededor del mundo, con un promedio de cien presentaciones por año. Y fue ayer, martes, cuando LA NOCHE al fin llegó, una fecha tan esperada por miles de nostálgicos; algunos recordando tiempos pasados; otros tantos disfrutando aquellos trozos de épocas que no vivieron y sin embargo, encontrándose a sí mismos, a sus obsesiones y demonios, en cada una de las letras del maestro Dylan. Por fin, después de 18 años de ausencia, “la gran bestia del Rock” llegó por fin a México, dejándonos con un concierto lleno de emociones encontradas, emotivo, inesperado, un recorrido por la historia casi mítica de una época de protesta, de amor, de desengaños, de rebelión, de sucesivas caídas, levantamientos, sueños cumplidos y sin cumplir, de la que ahora me doy cuenta, también soy parte.



Más que un espectáculo, un recital. Una conversación interna, en ocasiones numerosas, un monólogo. Escucharlo en un disco es una experiencia increíblemente diferente (no mejor ni peor, sólo diferente) que verlo en vivo. De nueva cuenta me he quedado sin palabras. Rainy day women, It ain’t me babe, Watching the river flow, Masters of war, The leevee’s gonna break, Things Have Changed fueron algunas de las canciones que Dylan interpretó, dejando desconcertados y segundos después, deleitados, a los asistentes con versiones frescas, irreverentes ante sí mismo, que en ningún momento demeritaban la poesía implícita en cada una de ellas; como el caso de Blowin' in the wind, tema con el que cerró su primer concierto en suelo mexicano.

Sin embargo, el punto culminante de la noche donde llegamos a la completa euforia , aquel momento en que las primeras estrofas de una canción borraron la barrera del tiempo que separaba a los cientos de espectadores de diversas edades y nacionalidades, fue al escuchar Like a Rolling Stone, una experiencia indescriptible para quienes lo presenciamos. Bob Dylan reta al tiempo, evoluciona y crece, sigue nadando contra la corriente… with no direction home.


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27 de febrero de 2008

¡Más Iron Maiden!

¡Por Mario Flores!

Aquel que diga que la juventud rockera es lenta y no se pone las pilas para trabajar, es porque no ha sido requerido para reseñar un concierto en 10:1 un Lunes, para descubrir que alguien ya reseñó el concierto al día siguiente.

Aunque me siento olvidado y no quiero interferir con la reseña de Paranoideo, no estoy dispuesto a dejar pasar la oportunidad de escribir una celebración del 24 de febrero, Día Mexicano del (sic) Iron Maiden. ¿Puedo, Paranoideo?

El domingo pasado tuvimos, a mi parecer, el quinto mayor evento en la historia del metal en la real y salsera Ciudad de México; siendo el primero los cinco legendarios conciertos de Metallica en el Palacio de los Deportes, el segundo el de Guns & Roses en el tour Use Your Illusion del que aún habla el primo loco que vive en la unidad Cabildo González de metro Potrero, el tercero el concierto-combo que dieron los ya mencionados Metallica con Pantera y Monster Magnet a finales de la década pasada, y el cuarto cuando el bajista de Chorizo Nuclear se lanzó a la multitud en el Foro Ilícito de Peleas de Perros el Mike y aterrizó de pompas encima del cuello de un Caguamón de Indio.

Que una banda más vieja que el más viejo de los colaboradores de 10:1 o la edad combinada de los dos más jóvenes haya tenido un lleno total en el foro más grande de la segunda ciudad más grande del mundo en plena cuesta de Enero que en México dura cinco meses, es prueba indiscutible de la majestuosidad de la Bestia.

Que hoy haya escuchado un coche a alta velocidad con The Number of the Beast a todo volumen indica que la ciudad quedó bien contenta con el concierto.

Que de mi experiencia personal desprenda verdades absolutas sólo demuestra que El Estado Soy Yo.

Que en 50,000 personas sólo hubiera 2.25 mamacitas atestigua al nulo impacto del metal en la población mamacita mundial y explica tanta muchacha encuerada en las portadas de Manowar, quienes intentan de alguna forma mitigar el déficit mamacital en nuestro amado género musical.

Que el respetable no dejara escuchar a la banda tocar, entre tanto OE OE OEEE, OEE… y México, México, rarará, pus me hizo enojar. Que la gente abucheara el nombre de cada país latinoamericano que Bruce Dickinson comentó que visitarían después de México me puso los pelos de punta del miedo (y no a la oscuridad).

Que me ponga fresa ante las actitudes antisociales de un público metalero es muy fresa.

¿Que hayamos escuchado Aces High, 2 Minutes 2 Midnight, Revelations (espantosa por donde se le vea), The Trooper, Wasted Years (demoledora), The Number of the Beast (calibre chingatumadre), Can I Play With Madness, Rhyme of the Ancient Mariner (larga y hermosa, como una sueca), Powerslave, Heaven Can Wait (víctima de una trágica falla de sonido), Run To The Hills (crowd favorite), Fear of the Dark (obligatoria), Iron Maiden, Moonchild, The Clairvoyant y Hallowed Be Thy Name (más grande que la vida) en un solo concierto? No tiene precio.

Que… vengan de nuevo, por favor. Si hay fans, y bien.

Les dejo una ilustración mía, The Trooper de Chapultepec, que se quedó a la mitad porque al final no la quiso la revista Chilango (maldigo tu nombre, Bob Dylan).



Up the Irons!
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26 de febrero de 2008

Iron Maiden en el Foro Sol

Por Paranoideo

Ante mas de 50 000 personas, Iron Maiden abrió con Aces High, pero hasta The Trooper el público se entregó. Y vaya que la banda hacia lo propio. La escenografía fue la misma que han estado usando en lugares mas pequeños y que en el Foro Sol se vio particularmente… pequeña.

El sonido fue un factor que le dio en la madre a todo. Por momentos saturado, luego de la nada subían el volumen unos instantes y luego volvía a bajar. Al menos en General B, el sonido se escuchó feo.

El setlist no estuvo mal. Quizá la única queja sería el hecho de que tocaran Fear Of The Dark, que desencaja en el concepto que la gira actual. Se supone que sólo abarcaría canciones de hasta el séptimo hijo… Pero bueno, creo que a nadie le importó el detalle.

En fin, el sonido malo, la presentación no tanto. Faltó un poco de pirotecnia y una producción más digna de una banda tan grande, ni modo. Mis momentos favoritos: The Trooper y Run to the Hills. Y mi rola de la noche, Rime of the ancient mariner.



Setlist:

Aces High
Two minutes to midnight
Revelations
The trooper

Wasted years

The number of the beast

Can I play with madness
Rime of the ancient mariner
Powerslave
Heaven can wait
Run to the hills
Fear of the dark

Iron Maiden

Moonchild
The clairvoyant

Hallowed be thy name

Descarga el Podcast, aquí.
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23 de noviembre de 2007

Rivers Cuomo "Solito"

Por Verde

Mientras que el próximo album de Weezer se sigue cocinando, el vocalista y líder de la banda, Rivers Cuomo, revela detalles de su proyecto solista. Titulado 'Alone - The Home Records of Rivers Cuomo' y editado por Geffen Records, el disco estará disponible a partir del 17 de diciembre. Los 18 tracks incluirán temas de Weezer (Pinkerton de Black Hole) además de nuevas versiones de Buddy Holly.

1. Ooh
2. The World We Love So Much (Gregg Alexander cover)
3. Lemonade
4. The Bomb
5. Buddy Holly
6. Chess
7. Longtime Sunshine
8. Blast Off!
9. Who You Callin' Bitch?
10. Wanda (You’re My Only Love)
11. Dude We're Finally Landing
12. Superfriend
13. Lover In The Snow
14. Crazy One
15. This Is The Way
16. Little Diane
17. I Wish You Had An Axe Guitar
18. I Was Made For You
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2 de octubre de 2007

Sour Soul

Por Alejandro

Me encuentro en un lugar de la colonia Hipódromo Condesa llamado La Bodega, ubicado en una de las múltiples glorietas de ese curioso circuito llamado Ámsterdam. Realmente no estoy en La Bodega, sino en un salón ubicado en el segundo piso que recibe el nombre de El Bataclán. No sólo piso terrenos de desconocidos, sino que me ubico en un pequeño mundo dentro de otro mundo; lo alternativo dentro de lo alternativo, que irónicamente y por las leyes de la lógica, termina siendo algo conocido y con lo que podemos identificarnos. He venido al Bataclán a escuchar rock, no metalcore, indie ni garage, sino sencillamente rock.

El tono del escenario es de un retro kitsch que no termina de ser inocente ni cínico, muy en sintonía con el nombre de la banda, Sour Soul. Marco –el vocalista, y junto con Juan Rafael co-demiurgo de la banda – sale sin mucho alboroto con la cabeza gacha y se sienta con su cítara en un tapete. Comienza a tocar un ritmo repetitivo –me pregunto si eso será lo que llaman raga- sin muchas florituras pero que suena bastante bien. Un chico –que después me enteré, se llama Javier- acompaña ahora con las congas. Se incorporan Juan en la guitarra y David en la batería. Los jóvenes músicos tienen algo más de veinte años. Hasta ahora todo pende de un hilo, podría estar presenciando la epítome de la pretensión o un elegante proemio. En estos casos –y como debería ser siempre que se trata de música- el oído es quien tiene la última palabra.

El terreno tiene sus peligros. Si el sonido es simple y agradable, lo aparatoso del comienzo podría parecer superficial, pero si se inclina demasiado hacia lo complejo podría terminar por no ser inteligible, al menos para lo que imagino que será el target de la banda. A fin de cuentas todo se inclina hacia lo bueno. Juan –entrenado en guitarra clásica– refrena su virtuosismo para tocar una figura hipnótica con ingeniosas variaciones. Cuando la canción llega a su clímax, tras largas repeticiones y variaciones, la canción ya tiene varios tintes atonales. Debo confesar que esta parte me encantó; más por feeling que por contenido, me recordó un poquito ese disco instrumental de Café Tacvba donde Joselo se la pasa repitiendo riffs agudos y adictivos con su Telecaster.

La función continúa. Sour Soul canta predominantemente en inglés, una posibilidad que se antoja desde el nombre, pero que no deja de sorprender. Tras décadas de chauvinismo rockil en Latinoamérica parece que no hay peor herejía que cantar en la lengua de Dylan (Thomas, o Bob, da igual), sin embargo no está de más recordar que el mismo Lora –antes de todas estas mamadas de rock en tu idioma– dio un espectáculo bilingüe en Avándaro.

El sonido de Sour Soul es difícil de describir. En sus momentos más "progresivos" siento que me encuentro frente al nuevo Real de Catorce, en los coros más pegajosos que estoy escuchando tal cual rock de los sesenta. Uno no tarda mucho en darse cuenta que estos músicos no crecieron –como yo- escuchando a los Smashing Pumpkins y a Radiohead, sino a King Crimson y a los Beatles. Como sea, el balance es más que bueno.



David le pega bien a los tambores, aunque podría ser más variado en su dinámica, pues da la sensación de que toca todo el tiempo con intensidad máxima. Las aportaciones de Javier son medidas y justas; a veces está en la sutileza de un multiinstrumentista el hacer que un arreglo cuaje –una empresa difícil, para mí imposible en mis sesiones sabatinas de músico aficionado–. Marco canta muy bien, al grado que delata sus estudios; otra herejía dentro del rock mexicano, que en la última década ha ido desapareciendo por el surgimiento de las distintas academias que ofrecen licenciaturas en música popular. También toca el bajo como los hombres: cuatro cuerdas y sin plumilla. Le comenté a alguien que lo hacía muy bien, tanto en técnica como en creatividad, pero me dijeron que por humildad no se considera a sí mismo bajista más que de manera accidental. Allá él. Respecto a Juan ya he hablado un poco de su estilo en la guitarra, pero falta mencionar que la tercer parte del tiempo toca el banjo, no tanto al estilo country sino más bien irlandés.

El público abarrotado en el pequeño foro –si quitamos a los representantes de disqueras- era más joven que yo; por lo escuchado a la salida, la mayoría estudiantes universitarios de carreras bohemias; chicas que les gritaban a los músicos, sus novios celosos o amigos acompañantes que todavía no aprenden que "el amigo" siempre va a ser "el amigo". La relación de la banda con el público se puede calificar de transparente a pesar de los efectos dramáticos (pipas, columnas giratorias psicodélicas e indumentaria china); de vez en cuando platicando detalles sobre las canciones o la banda sin el menor atisbo de afectación.

Salgo contento de haber roto la promesa que me hice hace poco de no volver jamás a un bar de la Condesa. Quizá salí sintiéndome un poco viejo, a mis veinticinco años, porque a pesar de la corta distancia que me separa en tiempo de Sour Soul y su público, yo no pertenezco realmente a esa generación de iPods y myspace que ya no busca pertenecer al "sistema" o ser de la "resistencia", sino simplemente hacer lo que le da la gana.

SOUR SOUL MYSPACE.


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15 de junio de 2007

Fotopastando en el Ollin Kan

Por Julio López, colaborador esporádico

Terminó el Festival Ollin Kan, un buen pretexto para chelear entre semana, navegar entre faunas chairas (plaqueta dixit) y, sobre todo, conocer de primera mano y gratuitamente propuestas musicales de diversos puntos del orbe.

La mayor parte de las bandas tuvieron muy buen nivel: gratas sorpresas fueron Pistolera (L.A) y Bnegao e os Seletores de Frecuencia (Rio de Janeiro). Muguruza y la Kinky Beat cumplieron expectativas. Mi recomendación es Boom Pam, banda israelí que roquea con ritmos balcánicos y mediterráneos. Les dejo el disco, y quien sepa hebreo, que nos diga cómo se llama.

Aquí, mientras tanto, retratos que hice de algunos de los músico que participaron.

Fermín Muguruza (País Vasco)


Cadencia (Sevilla)


Boom Pam (Israel)


Pistolera (Los Ángeles)


Xarnege (País Vasco)


La Kinky Beat (Cataluña)


Bnegao (Rio de Janeiro)


Rarefolk (Galicia)


Afel Bocoum y Alkibar (Mali)


Discipulos de Otilia (Cataluña)


Público... (D.F.)


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30 de mayo de 2007

Stronger than her...

Por Claudia
(gracias por la colaboración)


En el meollo de un escenario musical vasto pero a ratos estéril, ya cualquiera tiene lugar pero no todos tienen talento. Lo que ahora está en juego para la música popular es la trascendencia, hacerse un hueco en la memoria histórica. Y quizá tenemos la historia tan en las narices que nos es difícil mirar hacia delante.

Está en el aire la convicción de no apostar por nadie en el terreno musical porque, en efecto, no todo está bien hecho, vivimos momentos desechables; estamos plagados de one hit wonders. Sin embargo, en medio de este escenario devastado por tanta posmodernidad está una inglesa que resulta ser una pantera al lado de las gatitas (como Lilly Allen) que la escena Indie ha alcahueteado.

Lilly Allen y Amy Winehouse comparten a Mark Ronson como productor, la diferencia es que, con un timbre mucho más seductor y un estilo muy bien trabajado, la segunda sí merece tener el lugar que se está ganando. Suena a las grandes ligas, a aquellas voces virtuosas que nunca más volvimos a escuchar. Parece que sus discos los toca un fonógrafo en pleno siglo XXI. Aun así, no es un reciclaje sonoro; es, en resumen, una reinterpretación, una apropiación del sonido exquisito de las madres de la música contemporánea aplicado a la actualidad. Aquella candidez se funde ahora con la agresividad, se le perdió la inocencia a la tremenda voz que tiene esta mujer.

Amy Winehouse es la nueva femme fatale, es osada, comprometidamente desconsiderada y desafanada, eso se refleja en su aspecto y en la atmósfera de su música, desde el color de su voz pasando por sus letras que hablan con desvergüenza de autodeterminación. Estos son los nuevos bríos de la música popular: letras sólidas, intrépidas; melodías complejas ejecutadas por una voz nostálgica pero vanguardista. Sabe de arreglos, sabe de música, sabe lo que esta haciendo. Es pura fuerza endometrial, sin gritos ni pretensiones.

Señoras y señores, sean testigos del nacimiento de una verdadera Diva.





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16 de mayo de 2007

Kings of Convenience

por Zu

De Bergen, Noruega, la segunda ciudad más importante de este país escandinavo, llegó en el 2001 Quiet is the new loud, debut de Erlend Oye y Eirik Glambek Boe, mejor conocidos como Kings of Convenience. Con dos guitarras, armonías suaves y letras bien hechas, ambos músicos lograron el reconocimiento como una de las bandas más interesantes de este país. Sin embargo, antes de este disco el dueto ya había incursionado en los estudios de grabación con 3 EPs para la disquera noruega Ellet y con Kings of Convenience, su primer "primer" álbum, grabado para Kindercore Records.

Con una edición de 5000 copias, este disco contenía muchos de los tracks que luego formarían parte de su debut con Astralwerks, aunque con una producción y arreglos diferentes. Además, dos canciones que ya no se incluirían en grabaciones posteriores: Days I had with you y Brave New World. La portada del disco fue hecha por uno de los miembros de Datarock, banda que vino al Mx Beat 07, justo unos días después de la presentación de los Kings en nuestro país. Sin más que decir, un disco que adoro y sé van a disfrutar.

Click en la imagen para descargar.

Kings of Convenience, Kings of Convenience. Kindercore Records (2000)




Si deseas compartir algún disco o reseña,
recuerda que 10:1 es un foro abierto,
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24 de febrero de 2007

!!!

Por El Ganso

Lo primero que resalta en los !!! es que son unos tipos bastante feos y de dudosa higiene (aunque eso sí, bastante talentosos). Otro punto que llama la atención es el nombre del grupo, el cual se convierte en un reto a tu creatividad: se trata de elegir tres sonidos idénticos y monosílabos, por lo que uno podría llamarlos los Tun tun tun, los chin chin chin o los fok fok fok. Aunque la acepción más popular es la de los Chk chk chk.

La agrupación se formó en 1995 con el único propósito de tocar en una fiesta en la ciudad de Sacramento, California; sin embargo las cosas se dieron y hasta la fecha han grabado tres discos. La alineación es la siguiente: Nic Offer en la voz, Mario Andreoni en la guitarra, John Pugh en la bataca, Justin Van Der Volgen en el bajo, Tyler Pope en los teclados y Allan Wilson, Dan Gorman y Jerry Fuchs en las percusiones.


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Su tercer material, titulado Myth Takes, es a decir de la banda su mejor trabajo ¿y sabes qué es lo mejor? Que lo puedes bajar en 10:1. Se trata de una mezcla bastante gozosa entre dance, pop, house, funk e incluso un poco de disco. Como se puede inferir, su música tiene un ritmo vertiginoso, es bastante ponedebuenas y de inmediato te hace mover el piecito o de plano el resto del cuerpo.

El proceso de creación de este disco fue bastante peculiar. Resulta que todos los !!!, gua gua gua o como quieras decirles, rentaron un departamento en Nashville nomás para ellos solos. Ahí ensayaban las rolas pero antes de hacerlo hacían ejercicios que sacaban de onda: “Cada mañana hacíamos un entrenamiento de kung-fu y luego de eso ensayábamos toda la tarde y noche. Creo que los vecinos pensaron que éramos una especie de culto”, cuenta Nic Offer.

Quizá de este ritual estrambótico surgió la fuerza de Myth Takes y una rola tan rifada como Bend over Beethoven. Altamente recomendable, por lo que sólo me resta decir ¡Yiiiaaaaaa!!!






Información: http://www.warprecords.com/!!!/
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