8 de marzo de 2008

Spacehog: a 10 años del Chinese Album

Por Jaime Sala

Spacehog fue una de esas bandas de mitades de los noventa que no lograron hacer la transición al nuevo milenio. Quizá haya una cierta nobleza en ser uno de esos tesoros ocultos, con la maldición para quien los conoce que no logra comunicar a nadie su hallazgo. Espero romper aquí esa maldición y que este trozo de nostalgia, como la espada del augurio, los haga a ustedes ver más allá de lo evidente.

Muchos considerarán a la banda un one hit wonder por In he Meantime (una canción simplona pero hermosa, por cierto), pero en esa misma ópera prima llamada Resident Alien hay grandes cosas. Se trata de un disco conceptual más en torno a los viajes espaciales, Ziggy y las arañas de marte, guiño guiño, sin embargo resulta más fresco que desgastante.



Por una parte sí es simplemente una banda "alternativa" más de las que surgieron masivamente cuando las disqueras se dieron cuenta de que la música más redituable en aquél momento era la no-comercial (el mismo fenómeno lo vemos hoy con todo lo "indie") ; sin embargo, el sonido es único. Para empezar, la voz de Anthony Langdon (feliz esposo de Liv Tyler) tiene un sello inconfundible, con la fortuna además de que si no está musicalmente entrenada al menos se escucha como si lo estuviera, dándose el lujo de muchas bufonerías como cantar a cada rato con falsete. Entre guitarras acústicas, sonidos electrónicos y voces en segundo plano, los tracks logran ese efecto de que uno está escuchando algo único y perfecto y no simplemente una interpretación. Canciones como I am the Last Dictator y We are Never Coming Down relevan lo sombrío de la ciencia ficción. Eso sí, hay que reconocer que es un disco con altos y bajos, y que los bajos muchas veces están por debajo de lo que uno esperaría de los hermanos Langdon.

Sin embargo, no es de Resident Alien de lo que quiero hablar, sino del segundo disco, The Chinese Album. Los hermanos Langdon, contra toda lógica, se aventaron a hacer su segundo disco cuasi-experimental (al grado que la primera canción es un loop electrónico que desentona -y encanta- por completo).

No se entienda aquí experimental como ese lujo de diva que se pueden dar algunos (como Lou Reed o Anal Cunt) de grabar música ininteligible. Estas son canciones que se pueden cantar y tocar, pero jamás se podrían encasillar. En general el disco -con banjo eléctrico, sampleos electrónicos, moog, vocoders, piano con efecto de chorus- produce incomodiad y alegría, como una chica que sale a la calle desaliñada porque está guapa y lo sabe.

Lucy Lost Her Shoe y Skylark hacen gala de un sonido beatlesco retorcido. ¿Baladas irónicas, inocencia perdida y recuperada? No lo sé, mientras tanto otros temas se limitan a ser canciones melancólicas más dentro del género del pop (como Almond Kisses, con Michael Stipe). Otras como Sand in Your Eyes y I am Anonymous son raras, muy raras, y extrañamente pegajosas.

Otra también algo oscura pero tirándole más hacia el rock es Mungo City. Un ritmo básico de blues, el ya mencionado banjo eléctrico, con una temática antiutópica al mejor estilo orwelliano anunciada por voces robóticas. "Mungo city, where are you, you make us grey while your skies are blue. Mungo city in the sky, keeps a watchful eye". Otro gran ejemplo de lo que hace Spacehog es Carry on, una canción que no termina de ser rara ni normal, y que pasa como canción noventera de batalla hasta que uno se detiene a escucharla.

Estoy seguro que no es un disco para todos, y ni siquiera estoy seguro de que sea objetivamente bueno, pero lo único que puedo decir es que es absolutamente necesario escucharlo. Después de todo, si se pudiera comunicar su encanto no sería una joya desconocida (como era nuestra premisa) sino simplemente un clásico.

El siguiente y último disco de Spacehog -The Hogeyssey- tristemente no es demasiado bueno. Hacer el tema de 2001 (Also spracht Zarathustra, de R. Strauss) en versión Spacehog fue un detalle simpático, pero el disco no termina de dar el golpe. Ninguna canción es demasiado mala, pero realmente no hay cohesión, y pocas son memorables. Eso sí, dos grandes canciones, Be my Jupiter's Moon, y la mejor de todo el disco, I Want to Live; pero dos canciones por buenas que sean no bastan para redimir (el precio de) un álbum.

Los dejo con el album chino.


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5 comentarios: on "Spacehog: a 10 años del Chinese Album"

Jaime dijo...

se me hace que el link nos falló broder

10:1 dijo...

ya está el link, so sorry.

Yo, Vakero dijo...

Gracias! buen post condimentado con un mejor disco.

Chido, amigo!

Yo, Vakero dijo...

Posdata que llega corriendo después de frenar en seco pa' retacharse:


Han borrado el link... u_u

Bicho Pro dijo...

He aqui la historia:

Siempre me voy a acordar de esta canción por que viendo vídeos grabados desde MTV en un vhs (que tiempos aquellos) me di cuenta que el baterista pierde una baqueta mientras toca, lo cual me causo que me miraran mis amigos como bicho raro por fijarme en cosas tan imbéciles.

Buen blog, directo a mis feeds

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