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30 de abril de 2010

Recordatorio: Residencia de The Dears

Una de las bandas consentidas de Diez a Uno se presentará la próxima semana en Pasagüero los días 6, 7 y 8 de mayo. Las presentaciones serán exclusivas para nuestro país donde la banda interpretará temas nuevos, mismos que formarán parte de su siguiente álbum.

Los boletos pueden conseguirlos a través de e-ticket y tienen un costo de $200. No esperen más. Y para los que ya están comiendo ansias, los dejamos un video donde vemos a The Dears preparándose para su ya muy pronta visita.



Gracias Arts & Crafts México
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23 de febrero de 2009

The Dears + Technicolor Fabrics en Guadalajara

Set fotográfico de Rodrigo Jardón.

The Dears















































Technicolor Fabrics









Arts & Crafts







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21 de febrero de 2009

The Dears @ Lunario del Auditorio Nacional

Por Julio

Nuestra velada con the Dears.

Desfortunadamente me perdí de la primera visita de los Dears a México. Al haber escuchado y leído como esa presentación era calificada como de las mejores del año, me prometí no cometer tal error de nuevo.

Con la noticia del lanzamiento de Arts & Crafts México no quedaba más que esperar una próxima visita de los Dears. Y así fue. Todos teníamos una cita ese 14 de febrero.

Como teloneros esa noche tuvimos a Suave as Hell, con un set de media hora que nos preparaba para lo que sería la mejor noche de San Valentín.

Ya estabamos listos, impacientes por ver a nuestros queridos. Entonces empezó.

Las luces se apagaron, se escuchaba música y la voz de Lightburn, pero el escenario seguía vacio. Para nuestra sorpresa, Lightburn se abría paso hacía el escenario entre la multitud mientras cantaba Saviour, para luego subir a repartir las docenas de rosas que nos había traido -qué detallista-.

Murray Lightburn photo
Foto de Toni François

Y así empezó nuestra velada, escuchamos una par de canciones de su último álbum para luego dar pie a uno de los mejores y más intensos momentos de la noche, There Goes my Outfit, You and I are a Gang of Losers y Lost in the Plot.

We promised not to cry anymore..

Un par de canciones más bastaron para escuchar a Murray declararnos el amor incondicional que nos tiene. Los mantenemos vivos, dice él.

Otro gran momento: Whites Only Party, Bandwagoners y Hate then Love.

You will hate this heart!

Encore. Nuestro día de san valentín con the Dears no pudo haber terminado de mejor manera. 22: The Death of all the Romance. El mejor momento de la noche. Tell me the lies...

Una noche como ninguna otra, llena de romanticismo. Murray Lightburn y Natalia Yanchak con su nueva alineación (la banda feliz), nos lo dieron todo. Nosotros acá esperamos una próxima cita. Quién sabe, igual y entonces podremos llegar a "tercera base".
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8 de agosto de 2008

Meltdown in A Major






Una vez más Transmission nos da buenas noticias, haciéndonos llegar algunos detalles del nuevo disco de The Dears. La fecha de salida de este material es el 21 de octubre, recibirá el nombre de Missiles y será editado internacionalmente por Dangerbird Records.

Acá la descripción de Murray Lightburn y Natalia Yanchak:

We want to bring you this record whole and still warm. It's beautiful; that is the only way to describe it. A blues album, essentially. It's also long and kind of paced for love making, because that really makes everything better. 58 minutes, 16 seconds, 10 songs. One song is over 11 minutes, just like the old days. Come October, we encourage you to seek it out; it is worth every penny and all the dough just goes back into making more records, not buying solid gold houses. Thanks, in advance. (Leer más)

Resulta extraña la determinación con la que afirman que la banda son solo ellos dos. Una nueva alineación los acompañará en este álbum, que tuvo una cantidad de problemas significativa para ver la luz.

En la página oficial de The Dears pueden escuchar Meltdown in A Major, que funciona muy bien como carta de presentación.
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29 de junio de 2008

Disco del Domingo

Por Sofía

No Cities Left comienza tranquilo tranquilito. Lo que necesitamos es simplemente encontrar un lugar donde nunca seamos encontrados. Hay cierta esperanza de descubrir un corazón, una mano, un hogar. Lo que se desea es un lugar al que tengamos acceso, pero que nadie pueda penetrar después. Sin embargo, se alcanza la conclusión: nunca será como nosotros lo queremos.

Muy cerca de muchas cosas antes oídas, el segundo disco de The Dears es una mezcla de buenos recuerdos, bajo el velo de la novedad. Inevitablemente Murray Lightburn evoca la voz de Morrissey, de Damon Albarn y en ocasiones de Jarvis Cocker. Pero no se puede encerrar la esencia de No Cities Left en una comparación burda con grandes figuras que han dejado su marca en estos canadienses; es de hecho, únicamente la voz del vocalista la que nos transporta a sonidos pasados. No Cities Left tiene una identidad propia.

El disco entero es un recorrido por una angustia matizada. ¿Existe tal cosa como una tristeza feliz, agradable, plena? Con The Dears, sí. La tristeza es el común denominador de las canciones de este disco, pero en esa tristeza hay matices que la hacen ver radiante, brillante. La angustia parece disfrutarse, parece presentarse como lo más placentero. Sin embargo, al disfrutarla, vamos cayendo más en la cuenta de lo irremediable de la situación. Aunque en algunos momentos parece que podemos salvarnos, parece que hemos alcanzado ese lugar impenetrable, no es así. Al final tenemos de frente la verdad: todo lo que queremos está perdido, siempre debemos esperar lo peor. Todas las canciones alcanzan un punto de optimismo revelador pero se consumen en un final decadente. No hay otro modo. Las composiciones llegan a un clímax instrumental que logra transmitir el camino cuesta arriba que se intenta dominar, para luego sólo dejarnos caer. El disco solo se salva de este decadencia en un track: Don't Lose The Faith... El gramo de cordura que hay que conservar antes de hundirse en la sumisión ante lo irremediable.

En un experimento despreciable, enojoso y que para nada deben ustedes practicar en casa ya que es una cosa posmo y abucheable, tomé el primer párrafo de la primera canción y el último de la última.

Last night all the horrible
Things in life
Start through my dreams and
I just want to shine it up,
Shine it down or shine off

Let's just keep fighting
the end of the world
We will hold hands and
We will make plans
For Life

No encontraremos ese lugar privado del mundo, no queda ninguna ciudad… Contra todas las cosas horribles de la vida no podemos más que hacer planes. Al final qué nos queda si no una pelea contra el fin del mundo.
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14 de mayo de 2007

The Dears en México. Diferentes relatorías

Dado que hubo gran participación por parte de los colaboradores de 10:1, nos vemos en la necesidad de presentarle una AMPLIA cobertura de la visita de los Dears a nuestro país. Así que lea con cuidado, cada miembro de Diez a uno tiene algo diferente que decir. Por una parte, Emmanuel y Ricardo ofrecen una visión imparcial de los eventos, la última reseña es más bien una declaración de amor a una banda que entregó todo en el concierto del Sábado 12 de mayo. Las fotos son de don Rodrigo Jardón.


INDI-O Fest
Por Emmanuel

No sé porque escribo yo esta reseña. Ayer me quedó claro que yo soy el menos fan de los Dears de todo este blog, pero tal vez eso me permita contarles cómo estuvo dicho evento con la cabeza fría y libre de amoríos con el bajista de la banda u obnubilaciones de otro tipo. No prometo fuegos artificiales, pero sí una crónica sincera.

Llegando al Polyforum, la escena típica: Condechis de a montón, el séquito Noiselab con la ropa de siempre (¿no se cambian?) y el Rulo siendo grosero con el mundo. Sólo una cosa brilló por su ausencia: la cola enorme para entrar. La verdad sea dicha, el lugar estaba a la mitad de ocupación -daba la impresión que sólo algunos conocían a las bandas y los demás iban porque… porque… pues porque el indie es cool, ¿no?

The American Analog Set merecen sólo un pequeño párrafo: se veían aburridos, se escuchaban feo y nadie quería oírlos. Tienen una gran canción: Born in the Cusp. Escúchenla y aprécienla, pero ayer na más no pegaron.

Veinte minutos después, las luces se apagaron y una grabación antigua sonó por las bocinas. Los fans se arremolinaron sobre el escenario y de las penumbras surgieron los Dears, verdaderas bellezas del rock. Nunca había visto a una banda (que no fuera de pop insulso) tan guapa – Murray Lightburn de traje negro y mascada rosa, Martin Pelland de camisa bien planchada y sonrisa brillante, Valérie Jodoin-Keaton, mi Dear favorita, ataviada en un sencillo vestido gris, hermosa y drogadísima; George Donoso golpeando feliz su batería sin cesar, Patrick Krief llevando las riendas de todo el show con su distorsión, y Natalia Yanchak de lujosa blusa de seda negra con amplio moño en la espalda.

Mi reseña aquí se torna gris. Sé que en el set estuvieron We Can Have it (un momento alucinante cuando todo el Polyforum cantaba el coro final), Lost in the Plot, Ticket to Immorality, Death or Life We Want You, Hate then Love, Bandwagoneers, Whites Only Party, Ballad of Humankindness, Pinned Together, Falling Apart, Warm and Sunny Days, 22: The Death of All the Romance y Postcard from Purgatory (extrañé en momentos los arreglos con trompetas y cuerdas del No Cities Left). Seguro se me están yendo otras, y apreciaría que me corrigieran.

Les puedo contar, o ventanear, los aspectos Diez a Uno de la noche: Niche fue catapultada a la gloria cuando Martin la reconoció en las escaleras y de esa nube ya nadie pudo bajarla; Fantino estuvo cerca de morir al escuchar los acordes iniciales de 22: The Death of All the Romance (aunque ya encarrerada la rola se le veía cantar feliz), Sofía y Salvador no perdieron la compostura y veían el show con interés y templanza (ja, ¡eso qué!), Ricardo desapareció y nuestro fotógrafo estrella, Rodrigo, se rifó todo el show y espero haya captado la guapura los Dears.


Valerie Joidon-Keaton, un verdadero queso

En general, el show fue de primera clase, cinco estrellas. The Dears son una bandota armada como reloj suizo y son capaces de rockear por diez minutos seguidos, especialistas en el jam cochinón y atascado. Tal vez demasiado atascado y esa sería mi única crítica: son tan ruidosos que el show es plano en su grandilocuencia, con pocos momentos de descanso. Pero no me quejo, en realidad es impresionante ver a un grupo tan poderoso divirtiéndose (momento cliché: Martin y George con máscaras de luchador) y sobretodo a un vocalista tan carismático, en completo control de las 500 almas que se entregaron a él esa noche. La gente seguía pidiendo más y más (México: a veces pedir ‘otra’ es de mal gusto) pero la verdad es que no se podía pedir más: los Dears cumplieron con todas las expectativas y quien no lo haya disfrutado seguro tiene muerto el corazón.


Martin Pelland enmascarado


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La palomilla de perdedores

por bla, bla, Ricardo, bla

Con el nombre de su último disco presumen ser un grupo de fracasados pero no sé que tanto fracaso hay en un grupo de personas capaces de grabar 5 discos, participar en otros proyectos exitosos y montar un espectáculo como el que dieron el sábado por la noche en el Polyforum. Todos tenemos una visión muy particular de la derrota: un pésimo empleo, una pareja que no existe, una enfermedad que te impide hacer lo que te gusta, no conseguir un lugar decente donde beber pero al encontrarlo caminar kilometros en la madrugada con un bote de Lager a medio terminar porque no supiste cuándo debías parar... no tengo que enumerar todos los aspectos de tu vida ¿o sí?

¿Cuándo dejo de ser emocionante la vida? no puedo culpar al sujeto de la tele que da notas impactantes todos los días de que me haya deshumanizado. No puedo culpar a los blogs de música que le quitaron la emoción a buscar un disco como si fuera lo último que tengo que hacer con mi vida. No puedo culpar a nadie más que a mí por creer que los buenos momentos son una mentira fugaz y lo normal será estar solo y aburrido un sábado en mi sofá viendo un partido porque no sé en qué gastar el dinero que gané durante la semana. No puedo contarte aquí la tristeza que me embargaba al tiempo que veía el pase gratis para ver y escuchar a los Dears, si estoy arruinando mi vida es mérito mío y de nadie más.

i swear i swear; i swear it to you

No sé que tan tarde llegué a todo esto, no sé que tanta rebeldía se perdió en el camino, me siento deshonesto llevando una vida como la mía y no la vida que escucho en las canciones, quizá todo esto sea la fórmula perfecta para mantener a una sociedad deprimida, ahí en la depresión. No sé qué tanta pose o qué tanto corazón hay en dar un guitarrazo en el año 2007. No sé qué pienses tú de un moviemto artístico que significa tanto para tantos como lo es el rock. Lo más probable es que veremos a Bono morir sin que haya salvado a la humanidad; pero una canción sí puede salvar al planeta, te lo juro.

Ver a Murray Lightburn regresar emocionado al escenario en tres ocasiones me bastó para creerlo.

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Cualquiera lo sabe: a los 22 muere todo el romance

Por Sofía
Fotografía: R. Jardón

Cómo no amarlos. Cómo no creer que son los rockstars menos rockstars y más humanos del planeta. Cómo no comprender su nombre, sencillo pero contundente: The Dears. Cómo no quererlos.

Primero hablemos de la conferencia del viernes 11, en la que 10:1 (ya como medio de comunicación formal y toda la cosa) obtuvo pases de prensa para fotógrafo y reportero. No tomamos notas ni pusimos atención a las preguntas, pero departimos con los miembros presentes de la banda. Los recientes padres de la morrita llamada Neptune no estuvieron porque tenían que ser papás en Canadá. Sin embargo (de izq. a der.), Patrick Krief, Valérie Jodoin-Keaton, Jorge Donoso III y Martin Pelland lograron dejar ver lo que los Dears son en esencia: una de las bandas más importantes de la escena canadiense... pero también seres humanos comunes y corrientes.



El momento ridículo del día fue llevado a cabo por la que esto escribe; durante las preguntas dirigidas al American Analog Set veo sentado entre los reporteros a George Donoso y me acerco con mi Gang of Losers en la mano, temblando. Le digo con voz tímida "hi, could you...", le extiendo el disco y una pluma. Intento balbucear algunas cosas más, él me dice amablemente: "soy chileno, hablo español" + sonrisa amplia. A lo que respondo "soy Sofía, una mala fan" + sonrisa estúpida. Me cuenta algunas cosas que estuvieron haciendo tras aterrizar acá, dijo algo como que ha sido su estadia más divertida en una gira. Al parecer los organizadores realmente se rifaron y lograron que los Dears dejaran México con ganas de regresar. Los de Kontrabando / Chikita Violenta merecen un aplauso, creo que fue un evento redondo y todos salimos satisfechos.


Gang of Losers firmado

El sábado 12 de mayo por fin llegó (después de casi dos meses de espera, parecía un día lejanísimo) y a las diez u once de la noche la mayoría del equipo 10:1 estaba ya en el Polyforum Siqueiros (hay foto, pero el más mamón de los colaboradores pidió que no se posteara). No llegué a tiempo para ver a los Movus de Guadalajara, pero nos dieron un disco que pronto reseñaremos y pondremos para descarga en este blog. American Analog Set (o lo que de ellos alcanzó a llegar a México) tuvo una presentación más bien plana y con una gélida recepción por parte del público. Era casi penoso que durante los momentos en los que debía haber cierta intimidad (sólo guitarra y voz) el escándalo de voces indiferentes a la presentación se dejaba oír. Como si los de Amanset estuvieran fondeando la hora de la comida en una cafetería. Un poco triste.



Justo a media noche los roadies de los Dears abandonaron el escenario, las luces se hicieron tenues, la expectación de todos en el público crecía y crecía. Una melodía desconocida se dejó oír, me pareció extrañamente larga aunque seguramente no lo fue tanto, era más mi nerviosismo. La canción terminó. En la pared del Polyforum se proyectaron unas sombras gigantescas que subían escaleras. Los Dears estaban en el escenario. Se me llenaron los ojos de lágrimas y no hice absolutamente nada por evitarlo. La primera canción se dejó oír: I fell deep. Me sorprendió que fuera ésta la que abriera el concierto, pero lo que me dejó más impresionada fue la cantidad de fans que había en el Siqueiros; si usted estuvo allí, sabe a lo que me refiero.



En la primera parte del concierto la banda se dedicó a interpretar solamente temas del Gang of Losers. Disculpen que no tenga el setlist bien armado, pero si me ponía a apuntar las canciones me perdía detalles de la banda que amo. Los hits se dejaron llegar pronto, no es difícil señalar en qué momentos la gente se volvió loca: Lost in The Plot (mi canción favorita de toda la historia) y 22: The Death of All The Romance hicieron que a nadie le importara el cartel en la entrada donde se pedía no brincar por nuestra propia seguridad. 22 fue coreada a tal grado que sólo logré escuchar la voz de Natalia Yanchak en breves momentos, lo que más se oía era gargantas desesperadas porque todos lo sabemos: a los veintidós muere todo el romance.



En algún momento creí que el concierto se reduciría al No Cities Left y el Gang of Losers, que los más fans nos iríamos un poco insatisfechos. No pude estar más equivocada; en la parte final del show nos consintieron con versiones largas y clavadas de There is no Such Thing as Love, Summer of Protest y la que me dejó más contenta y que jamás creí escuchar en vivo, una de las primeras canciones que descubrí de los Dears: Heartless Romantic. La última canción, interpretada únicamente por Murray Lightburn en la guitarra, me fue totalmente desconocida, pero no por eso menos hermosa.

Creo que nadie me dejará mentir: el pasado sábado 12 de mayo fuimos testigos de una presentación mágica que permancerá en nuestra memoria indefinidamente... para algunos como el día en el que descubrieron que detrás del rockstar hay un ser humano (Niche y Jardón se quedaron platicando con Murray Lightburn un buen rato en la madrugada); para mí esas dos horas intensas de interpretaciones cuidadosas llevadas a cabo por seis almas entregadas a un público totalmente hechizado, quedan lejos de mi poder descriptivo. Es decir: cualquier cosa que diga se quedará pendeja frente a la perfección del concierto de los Dears. Ojalá hayan estado ahí, y si no fue así, permítanme darles mi más sentido pésame.




Descarga dos discos en vivo:

  • Instant Live: El Rey Theatre, Los Angeles, CA.
  • Thank You Good Night Sold Out.

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