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3 de febrero de 2010

One Life Stand



En la década pasada, Hot Chip fue uno de los principales exponentes de la  música electrónica, recuperando mucho del sonido de los ochenta para construir su pop pegajoso, cuyo mayor éxito llegó con su segundo LP: The Warning.

Después de un ligero bache, Hot Chip vuelve en el 2010 con un nuevo material titulado One Life Stand, retomando el camino de bandas como Human League o New Order para crear bellas melodías sentimentales al mismo tiempo que grandes himnos bailables.

En One Life Stand, Hot Chip parece enfocarse en el aspecto emocional de las composiciones con sentidas vocales, letras melancólicas y pasajes silenciosos de piano o cuerdas que dan otro espectro a su sonido de club. Si antes eran una banda de brinco y aplauso, ahora se muestran como un conjunto que también puede arrancar suspiros y lágrimas, utilizando las herramientas del soul y el góspel para crear estas atmósferas de espiritualidad enaltecida.

Esta sensibilidad llega como un abrazo cálido ante una década de incertidumbre y un panorama mundial desalentador, y esto no debe caer como sorpresa. Las experiencias que hemos vivido recientemente en los shows de varias bandas electrónicas demuestran el poder de convocatoria y el sentimiento de hermandad que emana de un ritual de baile positivo y energético. Hot Chip suma a esta emoción un factor de nostalgia por lo cercano y familiar, logrando su disco más entrañable.

Sobresalen del playlist los tracks Thieves in the Night, Hand Me Down Your Love, I Feel Better y la enorme Brothers, aunque otro tipo de atención debe ponerse a la segunda mitad del disco, más instrumental e introspectiva. En su conjunto, es un disco que supera a los anteriores trabajos de la banda por su gran conexión emocional.

Un disco como One Life Stand es suficiente para desmitificar el obsoleto argumento de que la música electrónica es fría e inexpresiva, pero más allá de esto, afirma a Hot Chip como un grupo maduro de personas sensibles a su entorno, que lejos de ser banales, tienen el sentir humano como prioridad al momento de abandonarse al arte. Esto es digno de aplausos, y por qué no… de grandes bailes y celebraciones.


Una probadita del disco:





Pueden comprar el álbum en el iTunes Store.
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30 de noviembre de 2008

Hot Chip

hot chip


Este jueves en la Carpa Neumática del Hipódromo de las Américas, todo fue supernice, cero feo. Hot Chip reunió a la banda más fashionista del D.F. y anexos. Por ahí deambularon todos los taconcitos chingacallos, pantalones tubulares y pashminas talibanes vendidos el último mes en la colonia Roma. Fue muy chistoso ver a la no tan joven burguesía mexicana disfrazada de Kanyes y Kardashians.

Entre tanto bling bling, el Disco Ruido comenzó la noche con una presentación irrelevante, pero no pasó mucho tiempo para que subiera al escenario Hot Chip, quien superó todas las expectativas. Lo que en disco suena tan pegajoso y bailable, en vivo es una pared de sonido enorme, con canciones tan reinventadas que rayaban en lo irreconocible pero irresistible. Esta es una habilidad que pocas bandas poseen y Hot Chip lo hace a la perfección, llegando al extremo en Over and Over, rola de la cual, literalmente, sólo quedó la letra. Ritmo, tono distinto y armonía distintos… y aún así el público la bailó y la coreó a todo pulmón.

El show, que duró hora y media, presentó canciones emblemáticas de su disco The warning, mucho de su nuevo material, Made in the Dark, y una versión brillante de Nothing Compares 2 U del Artista Anteriormente Conocido Como Prince Pero Ahora Sencillamente Conocido Como el Orate Testigo de Jehová. Materiales muy distintos en sus grabaciones, pero cosidos invisiblemente en este show que no permitió ni un instante bajo en emociones o buen baile.

Con este show (y con la próxima presentación de Sebastién Tellier este 12 de diciembre), se cierra un año que inició con Daft Punk presentándose en el Palacio de los Deportes. Desde aquella noche, el Distrito Federal ha sido un caldero de shows electrónicos que han revitalizado la escena nocturna de la ciudad. Hemos tenido la oportunidad de ver a grandes artistas como Jay Jay Johanson, Crystal castles, Cut Copy, Midnight Juggernauts, Justice, Yelle, Apparat, Glass Candy, SoulWax, M.I.A., Adult, etc. Algunos eventos muy buenos, otros, fallidos; esto no deja de mostrarnos lo importante que se ha vuelto la escena electrónica en nuestra ciudad e indudablemente pronto tendremos buenos exponentes nacionales inspirados por este fenómeno. El recibimiento que se le dio a Hot Chip esta noche es consecuencia de un año de euforia dancística y agradecimiento espiritual. Puede ser que los mexicanos seamos naturalmente llamados a bailar, puede ser que esta generación casi adulta esté inspirada en el placer y no en la confrontación. Sea como sea, cada vez es más hermoso ver a una multitud bailando de alegría, en lugar de gritando con un puño levantado y enojado hacia la vida.

Noche de paz, noche de amor.

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