Música. Videojuegos. Son dos conceptos que, aunque no lo parezca, van de la mano. Será mi propósito escribir una vez al mes sobre su relación.
Ahora voy a hablarles en específico de un juego estrictamente musical. Estrictamente rock. Me refiero a Guitar Hero y a su secuela. Tan sólo al escuchar el nombre podemos imaginar qué es lo que vamos a esperar del juego: riffs poderosos y canciones emblemáticas del rock.
Aquí encontramos (y me refiero a sus dos versiones) esas canciones guitarrosas que –para qué nos hacemos- siempre hemos querido tocar. Desde Ziggy Stardust de Bowie o Search and Destroy de Iggy & The Stooges. Hay de todo: Cheap Trick, Heart, Primus, Nirvana, Foo Fighters, The Stray Cats, incluso tenemos a Spinal Tap; así que por variedad no paramos.
Pero no sólo es el hecho de tocar la guitarra y esas canciones. Guitar Hero tiene la habilidad de clavarte. No importa si sabes tocar la guitarra o no. A fin de cuentas es lo que hacen los videojuegos: logran que hagas cosas que no puedes. Y es lo que este título cumple con creces. Cuando menos te das cuenta ya estás clavándote en Sweet Child O’ Mine y sintiéndote Slash.
Les dejo con un video de gameplay; la canción es Search And Destroy de Iggy & The Stooges.



