2 de julio de 2007

Cuando vale la pena pagar por ver a una banda que poco conoces

Por Niche

Como cualquier groupie de bajo perfil mi sueño es no pagar para entrar a un concierto, y claro, que el rockero se enamore de mí, o de menos que me manosee borracho después del rock. Nada de eso pasó anoche.

Gasté en total 320 pesos para oír a una banda de la cual sólo había escuchado como cuatro sencillos, uno de ellos indispensable para mis noches de depresión azotada..

La Habitación Roja no llenó el Hard Rock Live. No levantó sudores abrumados como lo hacía esa misma noche Pastilla en el Alicia (yo creo que más que por emoción por las dimensiones mínimas de esa horrible olla exprés). No hubo una retahíla de canciones coreadas una tras otra; no hubieron ovaciones ensordecedoras.

Aun así el concierto fue llenador hasta el empacho. ¿Por qué no hubo tanto jolgorio? Porque la mayoría, nacos como yo, sólo conocían los sencillos. Pero con todo y la ignorancia la banda valenciana se lució y mantuvo a su sencillero público atento a la fina sabiduría simplona, llana, efectivísima y llegadora, que estos españoles se cargan en cada letra de sus canciones.

Y entonces, como buenos catadores, expertos en diferenciar con sólo una olfateada lo caro de lo barato, el público ignorante supo que los 250 pesos habían valido la pena porque nadie puede despreciar un "por ti trabajaré sin contrato / dormiré en la calle al raso / seré como un gato / sabré sobrevivir" que ni José Alfredo Jiménez lo pudo haber escrito. O tal vez sí, pero no nos importa.

Y el final, complaciente como un buen orgasmo, inesperado como la próxima canción en la lista de reproducción, la mejor sorpresa: El Sencillo. Porque somos público de sencillo y los sencillos nos conmueven hasta convertirnos en el más más fan, jefe.



"Eres lo único que me queda / la resistencia clandestina / defendiendo causas perdidas / romanticismo suicida / Indispensable en tu equipaje / iré contigo a todas partes / como tu canción favorita / siameses inseparables / Te abrazaré hasta el fin de los tiempos / seré tu piel, tus mejores momentos / un clásico, antiguo como un beso / haré por ti todas las cosas que nunca hice por mí…Si! / Aunque las calles se derritan / aunque las flores se marchiten / aunque pasemos de los treinta / y las derrotas sean eternas".

Ahora sí, todos cantamos jefes.

Y no importa si la canción habla del mundial que nunca ganaremos y no de un amor medio imposible (que a fin de cuentas es lo mismo); si no nos supimos la del Eje del Mal pero la escuchamos concentrados pensando en el baboso que debería oírla; si somos tan nacos que la causa perdida es ser un buen fan: no hay nada más bonito que el concierto termine con la canción preferida y deje en la boca, en la nariz y en el cuerpo completo la sensación de que todo el set fue de sapiencia absoluta.

Me dio pena pedirle un autógrafo al bajista. Ni siquiera me sabía su nombre.
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8 comentarios: on "Cuando vale la pena pagar por ver a una banda que poco conoces"

Makoki dijo...

Que bueno, la habitacion roja triunfando fuera de España!, me alegro por ellos. El concierto que fuen en mexico? Saludos desde España!

Anónimo dijo...

yo conozco a Pau, el guitarrista, y además de ser una banda genial es un tipo estupendo.
Se merecen el éxito y tienen canciones muy buenas!
Saludos!

woakin dijo...

El concierto fue genial! Las letras son excelentes, deberían tener muchos mas fans pero bueno así es la música a algunos les gusta Panda que se le va a hacer!

Víctor dijo...

¿320 pesos?

Qué mentada de madre.

Yo vi a Gepe (jueves), Pablo Dacal, Pablo Grinjot, Tomi Lebrero, Julieta Rimoldi y Alvy Singer (viernes) y Javiera Mena (sábado) por 35 pesos mexicanos.

Abajo el corporativismo.

(Y la fascinación por lo europeo).

es mi nombre Berenice dijo...

Presumiré mamonamente que con frecuencia no pago. Vi a Gepe, Javiera Mena y otros chilenos gratis. Ahora no se pudo y no está mal. El concierto valió los 250 pesos. También tocaron otras dos bandas: Turbina y Simplifires; a los primeros los recomiendo moderadamente; a los segundos no los conozco. Pero 250 pesos por oír a tres bandas nada imrpovisadas no está mal. Mal pagar los miles de pesos por conciertos de Ocesa... y aun así los pagamos.

No hay fascinación por lo europeo en general, si acaso por lo británico, pero qué le vamos a hacer si hacen rock tan bueno. Por eso nos sorprende encontrarnos a una muy buena banda española, que además se da el lujo de quitarnos ese sabor ajoso de Los Héroes del Silencio o yo qué sé.

e. dijo...

Lo que da pa'bajo es la defensa de lo mexicano sólo por ser mexicano. Inches bandas caguengues, ninguna está ni cerca de una banda de medio pelo europea, gringa o siquiera sudaca.

Los simplifires tambien son buenos, una onda U2-esca en sus buenos tiempos. Bah, Buena en términos mexicanos de nuevo, no hay a quien irle.

omarzinc dijo...

Lo mismo me paso al no conocer todas las canciones de la banda. Pero su excelente rock se deja ver notoriamente un estilo que lo puedo comparar con buenas bandas como pastilla, los planetas, Zurdok, La gusana Ciega (en sus inicios). Bastante buen rock cargado de esas fuertes guitarras, agradezco por los autografos y por el libro de F.J. Koloffon.
Saludos desde Mexico, Defectuoso del Omarzinc Matarelax.

Anónimo dijo...

yo tuve la oportunidad de ir y la verdad las bandas abridoras apestaban y pinche concierto ojete lo bueno es que entre como prensa a mi me duelen mas mis 40 pesos de estacionamiento y pues la chela gratis tambien me dolio jajaja

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