6 de marzo de 2007

¿Quién cortará nuestro cabello cuando nos hayamos ido?

Por Sofía

Morrissey dice en la entrevista (que el capitán me facilitó tan amablemente) que es una lástima la facilidad con la que hoy en día puedes obtener cantidades estúpidas de música con el único fin de almacenarla y tenerla ahí. Se pierde la magia de ir a la tienda de discos y curiosear, pasar el tiempo oliendo y tocando los discos que deseas comprar, lo cual logras mucho tiempo después no sin un considerable esfuerzo. Hoy basta con dar unos clicks, entrar a Diez a uno (o uno de los miles de blogs de descarga de música) para ir llenando discos duros y reproductores de emepetreses tanto como el tiempo y la calidad de la conexión lo permitan. Respeto mucho a la gente que adora (y puede darse el lujo de) tener los discos originales de los intérpretes que prefiere, pero seamos honestos: comprar discos está cabrón. En estos días la mejor opción es adquirir el álbum de la banda que ya te llenó, te satisfizo y te pide a gritos que tengas el material original. Y de esas bandas, mi querido y desocupado lector, hay pocas.

Así que no veo la descarga de música como una afrenta al artista, ni como un delito, mucho menos como algo censurable. La veo como la oportunidad de armar mi propia radio, una que yo misma escojo. Atasco mi computadora de gigas para después poder dar rienda suelta al poderoso shuffle, que siempre trae buenas sorpresas. No hay locutores molestos diciendo pendejadas mal citadas que leyeron en la NME, ni me creo que porque ellos dicen que algo es la gran cosa me tiene que gustar a huevo. Sólo escucho y, cuando una canción me llama, me detengo a saber quién está detrás de ella, incluso intentando documentarme. Eso es lo que yo hago, usted puede hacer lo que le venga en gana. Sin embargo, me permito invitarle a que lo intente un día, en una de esas hasta me agradece.

Todo ello es un preámbulo para hablar de que

la primera vez que escuché la voz de Nick Diamonds fue en el disco de los Islands: Return to the sea, en la época en la que un ipod (que no aipot) alegraba mi vida. Recuerdo perfectamente el momento preciso: estaba en el metro, en la línea verde, dirección universidad. Venía llegando a la terminal cuando comenzó Volcanoes. Duró mientras bajaba del tren, subía las escaleras y me colocaba en un lugar cómodo para esperar a mi amigo. No podía creer lo que estaba escuchando. Increíble lo que el shuffle puede mostrarte cuando llevas contigo gigas y gigas de música desconocida, al no poder escucharla toda con detenimiento sólo puedes esperar que la suerte te traiga cosas que valgan la pena. De vez en cuando pasa que algo te sorprende y hasta tienes que apretar los audífonos contra las orejas y cerrar los ojitos para concentrarte: una canción increíble. Y otra y luego otra. Mi disco favorito del año estaba develándose ante mí, todo gracias al azar.

Posteriormente me enteraría de que antes de islas hubo unicornios. Los Unicorns se formaron en British Columbia (Vancouver Island, Canadá), y forman parte de la estúpida ola de virtuosos que últimamente nos está llegando del norte más allá de los EEUU. Bueno, no son tan recientes, (el disco que les traemos hoy es del 2003), pero siguen teniendo ese sabor desconocido e innovador aunque lleven escuchándolos diario desde el último mes. Ya, demasiadas palabras, queremos acción.

Aquí se incluye una de mis canciones favoritas.

Is this love of ours a lie?
Is it killing me alive?

Is this love of ours a lie?
Is it chemically derived to ascertain

And sequester the pain

Is this love of ours a lie?

Pero por favor no me haga caso. Sólo déjese llevar.



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4 comentarios: on "¿Quién cortará nuestro cabello cuando nos hayamos ido?"

Beto dijo...

Gran, gran post, Sofía.

Lo mejor: la caja del disco, en forma de nubecita.

Simplemente Diego dijo...

Pues yo no le veia sentido hasta que descubri uno que otro artista "nuevo" para mi que no habia escuchado; y de acuerdo contigo en que comprar discos esta muy cabron, solamente aquellos que dices que valen la pena son los que merecen nuestros pocos centavitos. Tengo que confesarte que un disco de Morrisey lo deje en la congeladora durante 4 meses hasta apenas hace unos dias que lo escuche y me llamo la atencion, a pesar de que en todos lados hablan maravillas de el (lo que sucede es que no me dejo llevar por lo que digan los demas (por màs loas que hagan a un artista), sino por mi propio olfato y sentido del oìdo). Saludos y muchas gracias por la aportacion.

R. dijo...

Nuevo en esto de los blogs, pasando a ponerle nombre a uno de los numeritos que cambian en su contador de visitas (o si son más macabros de los ips que se relacionan con cada visita)...

uy, si los unicorns les prenden (les os esta buena pero jellycones, ufff) búsquense a los campesinos!... si les da hueva meter eso a google se los facilito, tengo una reseñita de ellos en mi propio blog (autopromoción desvergonzada, nomas denle clik a blog y ya) de ellos y algunas rolitas de las pocas que han grabado... pásenle, léanle, bájenle, escúchenle, y si pueden coméntenle...

sirako dijo...

yo aplico la de atascar mi chompu de música y luego poner el chufl, de un tiepo ala fecha me dió por rolar dvds requemables pa que la banda me regalara mucha música y es un proceso más rápido... y te vuelves loco.

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