Por Beto
Para los primeros días de mayo
Cada domingo digo lo mismo, pero ahora sí: este es el tipo de disco de los que me gustaría escuchar cada domingo.
Might as Well Live, de Last Days of April tiene todo lo necesario para hacerme el día. No suenan a nada nuevo, es uno de esos puñados de canciones sinceras, nada pretenciosas, acompañadas de tonaditas pegajosas, riffs sencillos, estructuras poco rebuscadas.
Tras cinco albums, la banda sueca ya ha pasado por todo eso: sonidos sucios, canciones tristes, canciones pop. Ahora regresan con esto: La voz chillona de Karl Larsson (quien pronto tendrá su propio álbum) y guitarras modestas, que sobresalen en un par de canciones. Para muestra, dos botones:
¿Qué tienen los domingos, que a uno le da por poner cualquier cosa, y cualquier cosa le pone de buenas? Así suenan los últimos días de abril y los primeros días de mayo.
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Para los primeros días de mayo
Cada domingo digo lo mismo, pero ahora sí: este es el tipo de disco de los que me gustaría escuchar cada domingo.
Might as Well Live, de Last Days of April tiene todo lo necesario para hacerme el día. No suenan a nada nuevo, es uno de esos puñados de canciones sinceras, nada pretenciosas, acompañadas de tonaditas pegajosas, riffs sencillos, estructuras poco rebuscadas.
Tras cinco albums, la banda sueca ya ha pasado por todo eso: sonidos sucios, canciones tristes, canciones pop. Ahora regresan con esto: La voz chillona de Karl Larsson (quien pronto tendrá su propio álbum) y guitarras modestas, que sobresalen en un par de canciones. Para muestra, dos botones:
¿Qué tienen los domingos, que a uno le da por poner cualquier cosa, y cualquier cosa le pone de buenas? Así suenan los últimos días de abril y los primeros días de mayo.
Last Days of April. Might as Well Live. Bad Taste (2007)



